Urgencias veterinarias: ¿gratis en Colombia?

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Desafortunadamente en el mundo de las urgencias veterinarias la palabra graciosamente ha brillado por su desaparición en muchas partes, lo cual ha significado un enorme obstáculo  para la lozanía de perros y gatos cuyos dueños no cuentan con los fortuna necesarios para enriquecer a un entendido, ya que en el caso de que sufran una enfermedad, difícilmente serán atendidos.

Esta enorme injusticia ha sido el centro de críticas de numerosas organizaciones animalistas, que acullá de mantenerse ajenos o neutros delante esta ha existencia, han sedicioso su voz en repetidas oportunidades para que los animales que presenten urgencias veterinarias puedan tomar atención de guisa gratuita.

Y es que según han llegado argumentar, cerrarles las puertas a cualquier ser vivo por no poder enriquecer por estos servicios representa una auténtica violación a los derechos del animal.

Sin retención, en algunos países dichas atenciones veterinarias se han convertido en un servicio graciosamente, en el que si un animal presenta un estado de lozanía desfavorable y no tiene dueño, o este cuenta con bajos fortuna, se le podrá atender sin ningún tipo de problemas, ya que la vida siempre estará por delante.

Esto es lo que ha ocurrido en la ciudad de Bogotá, donde las urgencias veterinarias gratuitas han sido aprobadas desde finales del año pasado.

Urgencias veterinarias, servicio graciosamente

Fuente: tn.com.ar

 

Esta medida fue aprobada por unanimidad en un debate relacionado con un  plan de acuerdo al que se ha instituido el servicio graciosamente de veterinarios para velar por la lozanía de los perros y gatos que  no tengan propietarios.

Así mismo, además se verán beneficiadas las mascotas cuyos dueños sean pertenecientes a las familias de los estratos 1, 2, y 3, los cuales son los más desposeídos de la haber neogranadina, lo que significa el fin del averno que han estado viviendo desde hace muchísimos primaveras, en el que al disgustar el animal no podían hacer carencia para remediar la situación.

Según han llegado a fallar algunos defensores de los derechos de los animales, esta situación constituye otro tipo de maltrato alrededor de ellos, al cerrarle las puertas de la atención médica en un mundo en el que a diferencia de siglos pasados, el respeto por estos seres ha llegado al punto de que casi por obligación y sentido global se les debe ofrecer siempre una vida digna.

Una medida elocuente

Quienes más han hecho fuerza para la aprobación de esta medida han sido los concejales Clara Lucía Sandoval Pardo y Antonio Sanguino, los cuales han pasado materializarse en un éxito categórico esta iniciativa que comenzó desde hace muchos primaveras, por la cual han dedicado muchísimo tiempo de investigación, reuniones y grandes dosis de esfuerzo.

Según llegó a fallar Sandoval, la Sucursal Distratal de la ciudad de Bogotá llegó a comentar cuando la iniciativa fue aprobada en el primer debate que esta no era viable, ya que los dueños de perros y gatos podrían volverse irresponsables con sus mascotas al tener graciosamente los servicios veterinarios, aseveraciones que consideró como irrespetuosas.

De igual forma, la concejala manifestó su profundo rechazo a la propuesta original de que dicha iniciativa en vez de ser graciosamente, fuese más admisiblemente a precios razonables, ya que en la hogaño se cuenta con una finanzas que puede financiar este tipo de proyectos, adicionalmente de ser lo de balde un derecho fundamental del animal.

Adicionalmente de esto, dicho replanteamiento de la propuesta representaría una continuación a la medida que imperaba desde el decreto 85 del año 2013, en el que se propuso crear un Centro Ecológico Distrital de Protección Animal, en el que si admisiblemente se aseguró congratular un servicio veterinario graciosamente, termino vendiéndose a “precios accesibles”.

Una hogaño esperanzadora

Como habíamos señalado en artículos anteriores, Colombia se ha posicionado en la vanguardia de la conciención y la solidaridad con los animales, ya no solo por la creación del Instituto de Bienestar Animal, sino por la guisa en la cual ha hecho que la palabra graciosamente sea una existencia que representa un beneficio digno para nuestras mascotas.

A pesar de que aún queda mucho camino por recorrer, estas iniciativas resultan esperanzadoras para una sociedad en la que si admisiblemente se respeta más a estos seres que en otras décadas, aún son comunes los casos de maltrato, desistimiento y otro tipo de males que no hacen más que exhibir el desastre humano.

Esperemos que estas nobles medidas puedan darse además en otras partes del mundo.