Un perro rescata a una niña de tres años que se había perdido en el bosque

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Los que somos padres sabemos perfectamente que no podemos perder de clarividencia a nuestros hijos ni un solo segundo. Poco más de ese tiempo necesitan para rebujar alguna en casa.

Unas veces los descubrimos en situaciones que nos causan más de una sonrisa, pero otras poniendo en aventura su integridad física.

Sin retención, la mayoría coincidiríamos en que cuando peor lo hemos pasado ha sido cuando fuera de nuestro hogar hemos dejado de verlos aunque sea un instante. En ese momento interminable, un sinfín de miedos y terrores invaden nuestra mente.

Por fortuna, en la mayoría de los casos aparecen rápidamente y entonces no sabemos si abrazarles o castigarlos. Generalmente optamos por hacer ambas cosas y por ese orden.

Hablando de estos temas, hoy te contamos la historia de cómo un perro rescató a una pupila de tres primaveras que llevaba 11 días perdida en el bosque.

El perro, el mejor amigo de los niños

Si decimos que el mejor amigo del hombre es el perro, no es menos cierto que esta clase de mascotas forman un gran binomio con los niños. Los más pequeños de la casa llegan a establecer con su animal privilegiado una relación sólida, con grandes beneficios para entreambos.

Uno de ellos es que el can desarrolla un instinto de protección con destino a nuestro hijo que a los padres nos tranquiliza en gran guisa. Sabemos que si de ellos depende, nadie malo le sucederá.

Sin duda este vínculo fue esencia para que los protagonistas de este artículo permanecieran unidos delante la adversidad.

Un perro salva a una pupila perdida casi dos semanas en Siberia

Karina Chikitova tenía solo 3 primaveras cuando sucedieron los hechos que te contamos. Una mañana sus padres estaban entretenidos, ya que su progenitor partía de delirio.

Cuando el hombre arrancó su transporte no se dio cuenta de que su hija comenzó a pasar tras él, perdiéndose en el bosque con su perro. La raíz, al no ver a su hija, pensó que se había ido con su padre, poco extraño. Por lo que hasta 4 días luego no denunciaron su desaparición. Rápidamente comenzó la búsqueda.

Mientras tanto, la pequeña luchaba por conservar la vida en medio del bosque. Construyó una casa con la maleza, se alimentó de bayas silvestres y bebió agua de un río cercano.

Aunque esta historia sucedió en verano, en Siberia en esa época del año la temperatura nocturna desciende hasta los cero grados. No obstante, no fue un gran problema, ya que su mascota le proporcionó el calor necesario para sobrevivir durante 9 largas noches. Entonces el perro volvió a su casa.

Cuando todo parecía perdido, el animal fue capaz de encaminar a los equipos de emergencia hasta la pupila que, por cierto, se encontraba en buen estado físico. Débil pero acertado, Karina regresó al hogar que nunca debería favor desaliñado.

Una historia similar protagonizada por un perro y una pupila en Polonia

Una historia similar sucedió hace un tiempo en una lugar de Polonia. Otra pequeña de tres primaveras dio un susto tremendo a sus padres. Un día se encontraba jugando en el patio de a espaldas de la casa de sus padres. Tan pronto estaba allí como desapareció.

Cuando los padres de Julia, que así se pasión la pequeña, se dieron cuenta comenzaron a buscarla sin obtener ningún resultado positivo. Sin perder más tiempo contactaron con las autoridades locales.

Se organizó una partida compuesta por más de 250 personas, entre las cuales había policías, bomberos y voluntarios locales, para averiguar a Julia. Adicionalmente, contaban con un equipo de perros y un helicóptero con cámara de infrarrojos para proveer la visión nocturna.

Precisamente durante toda la tinieblas se esmeraron en percatar(se) a la pequeña, pero todo fue vano.

Sin retención, al día sucesivo, descubrieron a la pupila a unos cuatro kilómetros de su hogar, metida en una zanja. Estaba completamente mojada y no era capaz de salir.

Eso sí, no se encontraba sola: su perro Charek permaneció inmediato a ella toda la tinieblas proporcionándole calor. De lo contrario, seguramente habría muerto de hipotermia, ya que hay que tener en cuenta que esa tinieblas las temperaturas descendieron hasta los cinco grados bajo cero.

Julia solo tuvo que ser hospitalizada unos días para conseguir recuperarse plenamente.

Sin duda estas dos historias muestran adecuadamente a las claras que los perros y los niños tienen una unión infranqueable. Así que habrá que fomentarla, ¿no crees?

Imagen destacada cortesía de Carlos Zambrano.