Tu primer perro: te ayudamos a que todo mejore en tiempo récord

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Los primeros días de tu perro en su nueva casa son muy especiales. Quizá el nuevo constituyente se sienta poco confundido acerca de dónde está y qué esperar de ti. La creación de una estructura clara con su tribu para tu pequeño amigo será primordial para que la transición sea tranquila y efectiva.

En este artículo, compartimos algunos tips para que los primeros días de tu perro en su nuevo hogar no sean conflictivos y pueda mejorar en tiempo record.

Consejos para los primeros 30 días

Determina dónde va a acontecer tu mascota la longevo parte de su tiempo. Conveniente a que estará bajo mucho estrés con el cambio de entorno, él puede olvidar cualquier invasión de morada (que ha aprendido).

A menudo, la cocina es un espacio que funciona correctamente para los primeros días. Pero si notas que él se acerca y se posa hacia lo alto de tu sofá enséñale que ese sitio no es su motivo.

Si planeas tolerar a angla el entrenamiento de cajón con tu perro, asegúrate de tener una caja.

La zona donde durante los primeros meses pasará la longevo parte de su tiempo es muy importante. En el campo de acción que escojas para el can debes ocultar los cables eléctricos que se encuentren sueltos.

Por otro costado, en la zona destinada al nuevo constituyente de la tribu tienes que cuidar, en estantes altos, los productos químicos de uso doméstico. Igualmente es conveniente que elimines las plantas, alfombras y objetos frágiles y, si es necesario, tendrás que instalar puertas para bebés.

El entrenamiento de tu perro se iniciará desde el primer momento en que llega a su nuevo hogar. Tómate el tiempo para crear una cinta de vocabulario que utilizarás para darle sus instrucciones.  Todos los integrantes o personas que estén en contacto directo con el animal emplearán las mismas palabras. Esto ayudará a evitar la confusión y ayudará a que la mascota aprenda tus comandos más rápidamente.

No olvides colocar una marbete de identificación con tu número de teléfono en el collar de tu mascota. De esa forma, te aseguras que, si se escapa, pueda ser antagónico y devuelto.

El primer día de un perro en casa

Si tienes niños o niñas, asegúrate de que sepan cómo deben acercarse sin abrumarlo.

Cuando adoptes al perro, pregunta qué y cuándo se le dio de tomar. Reppite ese horario por lo menos durante los primeros días, para evitar molestias gástricas.

Si deseas cambiar a una marca diferente de alimento, tienes que hacerlo en un plazo de una semana. Agrega una parte nueva de alimento a tres partes del remoto pienso.

De camino a casa, el can debe delirar en forma segura, preferiblemente en una caja. Algunos animales encuentran los viajes en coche verdaderamente estresantes, por lo que tendrás que transportarlo en un motivo que sea seguro.

Una vez en casa, tienes que llevarlo inmediatamente a su campo de acción de ir al baño y acontecer una buena cantidad de tiempo con él para que se acostumbre a esa zona y se anime hacer sus deyección.

A partir del primer día comienza con su horario de comida, rutina de ir al baño y deporte / examen. Desde su presentación al hogar, es importante que entiendas que tu perro necesitará tiempo para estar en tribu y igualmente breves períodos de adecuación en solitario.

Presta atención, observa cómo se va adaptando y cuando notes que su comportamiento es consumado prémialo dándole de masticar un bártulo o dejándolo descansar tranquilamente.

Durante los primeros días, mantén la calma y tranquilidad en torno a tu can. Palabras como «ven aquí» o «cohabitar» puede producir una reacción distinta. Por lo tanto, en principio debes tener mucha paciencia.

Tras varias semanas, seguramente descubrirás la personalidad de tu pequeño amigo. Si al principio, quizás, resultó un poco incómodo, cuándo él comienzo a conocerte será todo mucho más practicable.

Se paciente y comprensivo y cumple con las rutinas de comida, paseos y ejercicios.

Llévalo con su veterinario para cumplir con revisiones periódicas, asegúrate de que tu can tiene todas las vacunas necesarias y, si lo requiere, llévalo con un preparador para que mejore, si es necesario, su comportamiento. Finalmente dale toda la atención que necesita y mímalo mucho en todo momento.