Top 10: malos hábitos de perros

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Todos amamos a nuestros perros, de eso no hay duda, pero con el tiempo van adquiriendo malos hábitos que en ocasiones nos sacan de quicio. A veces son fáciles de desarraigar, otros no tanto. En este artículo te vamos a musitar de los 10 malos hábitos más comunes y te daremos unos tips que esperamos que te sean aperos para desarraigar algunos.

Los diez malos hábitos más comunes de los perros

Estamos seguros de que todos los que tengan un perro en casa van a verlo reflejado en alguno de estos malos hábitos de la inventario. Quizá ya no lo tengan, pero es muy probable que lo hayan tenido en algún momento.

Experiencia 1

Hacer destrozos en la casa. La primera vez que tuviste un perro, al llevarlo a casa era un hijo aparentemente tranquilo y dulce, hasta que lo dejas solo para irte a trabajar. Al regresar, ves cómo ha esparcido la basura, ha mordido las cortinas, ha tirado los cojines al suelo y un sinfín de cosas más que no podemos enumerar.

 

Experiencia 2

Desidia de limpieza. Los perros son diferentes a los gatos, así que no esperes que hagan sus cositas en una caja con arena y que huelan siempre adecuadamente porque se limpian con su idioma. Tú tendrás que ser quien esté irresoluto de la higiene de tu perro, pues esto no se puede incluir adentro de los malos hábitos sino de la deposición que su dependencia les hace tener.

Experiencia 3

No viene cuando lo llamo. Si es un hijo, es frecuente que aún no haya aprendido a obedecer todas y cada una de las órdenes. Pero si es un perro adulto, puede ser que tú no le hayas enseñado de forma correcta o que el animal necesite otro tipo de aprendizaje para formarse la orden de «Ven».

Experiencia 4

Salta sobre la concurrencia. ¿Por qué te quejas? ¡Es un perro cariñoso! Fuera de bromas, depende del tamaño que tenga tu perro, puede no ser muy agradable que te salte encima, sin tener en cuenta que quizá lo haga sobre extraños no amantes de los animales. Sea como sea, debes enseñar a tu perro a obedecer la señal de «Stop» o «Para». Tu perro debe obedecer tu voz y memorizar cuándo debe quedarse contiguo a ti, sereno.

Experiencia 5

Ladra en exceso. Una cosa es ladrar por escuchar un ruido extraño que no sea popular aproximadamente del hogar, y otra muy distinta, que lo haga cada vez que audición cualquier cosa. Si eso sucede, puede ser porque de pequeño has tenido excesivo cuidado con los ruidos, como no tirar de la prisión en el baño por no asustarlo.

Hay terapias que pueden ayudar a desarraigar este, que es uno de los malos hábitos más temidos por todos, por los dueños y por los vecinos de estos.

Experiencia 6

Se pelea con otros perros. No es agradable ver a un perro que se vara sobre otro, sobre todo si pensamos en la angustia del dueño del agredido que no sabe si su mascota está adecuadamente. Para evitar esto, es importante enseñarle a socializar con otros perros desde adecuadamente pequeños. Si ya es adulto y este mal práctica te molesta, puedes optar por un amaestrador profesional.

Experiencia 7

Él me saco a pasear. ¿Quién pasea a quién? A veces la cosa no queda muy clara cuando «sacamos» a pasear a nuestro perro porque tira tan esforzado de la correa que casi tenemos que valer para alcanzarlo.

Puedes enseñarle comprando una correa que no sea desplegable y con pequeños tirones que no hagan daño al animal desde pequeño que quien manda eres tú.

Experiencia 8

Hiperactividad. Si tu perro parece no agotar nunca su energía, es probable que necesite más ejercicio. No todas las razas son iguales ni todos los perros siquiera. Ayuda a tu perro a mosquear y canalizar su energía con carreras por el parque o la playa o cualquier otro tipo de deporte. Eso sí, pregunta a su veterinario qué deporte puede hacer según su estado de lozanía.

Experiencia 9

Pide en la mesa. Esto puede ser conveniente incómodo para ti y para tus invitados. Si lo acostumbras desde pequeño a estar en su sitio, a que coma luego de vosotros y a no darle nunca NADA de la mesa, no pedirá.

Experiencia 10

Muerde todo con lo que juega. No hay mucho que se pueda hacer al respecto. Es su forma de pugnar. Tan solo debes acostumbrarlo a que no juegue con tus zapatos sino con sus juguetes y que los muerda todo lo que quiera. Reemplázalos cuando ya estén muy destrozados.

Esperamos que nuestros consejos te sirvan de ayuda. Ya sabes: bienquerencia, cariño y perseverancia, y paciencia, mucha paciencia.