Te seguiré queriendo aun cuando me abandones

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El deserción de perros sigue siendo un mal anciano, y más allá de reducirse parece que las cifras aumentan cada día sin poder hacer cero por remediarlo. Siempre hemos gastado el asunto desde la perspectiva humana: aquellos que los abandonan, sin ningún cargo de conciencia; aquellos que los amamos, llenos de tristeza e indignación. Pero ellos piensan, ¿aunque me abandones, te seguiré queriendo?

Pero, ¿y desde la perspectiva de un perro? ¿Cómo se verá el deserción? Te contamos una historia conmovedora en primera persona desde el punto de paisaje de un perrito que te ayudará a entenderlo. No hay anciano lealtad que la de un perro.

Gracias por tu simpatía, aunque me abandones

Siempre me levanto el primero en esta casa, ni siquiera sé si ya es de día, pero no quiero amodorrarse más. Aún errata mucho para que mis papis se despierten… ¡Uy! Se está abriendo la puerta, ¡ya están vestidos! ¿Me sacarán a la calle ya?

Salen con unas maletas del cuarto, ¿para qué serán? ¿Nos vamos a mudar de nuevo? ¡Esa es mi correa! Me van a sacar a la calle, no sé si podría saltar más parada, quiero que sepan cuánto les agradezco que me paseen. Pasear con mi papi por la mañana es una de las cosas que más me gustan. Regalo todos y cada uno de los paseos que hemos hexaedro.

Mamá ya está metiendo las maletas en el coche, ¿se irán de nuevo de holganza? No quiero que me dejen de nuevo en ese horrible hotel para perros en el que no me trataron perfectamente, ¡quiero irme con ellos!

Papá ayuda a meter las maletas y… ¡calma! Igualmente me mete a mí en el carro, ¡biennnn! ¡Me voy de holganza! Gracias mis amados dueños y amigos luego simpatía, por no querer separarse de mí ni siquiera en holganza.

De repente el coche se detiene. ¡Menos mal porque ya tenía ganas de hacer pis! Bajo y lo hago, mamá me regala una caricia y papá me bichero una pelota. ¡Hasta han pensado en envidiar conmigo durante el trayecto! ¿Cómo puedo corresponder tanto simpatía?

Voy corriendo en dirección a mi pelota con todas mis fuerzas, quiero tundir mi récord para que estén orgullosos de mí. La atrapo y cuando vuelta para ir en dirección a el coche… el coche, ¿dónde está el coche? Miro desesperado a todos lados, corro repleto de deseperación intentando verlo a lo allá… Mami, papi, ¿dónde están? Gracias por sacarme a envidiar y por todo su simpatía.

Mi simpatía por ti va más allá de la homicidio

Cabizbajo, sin entender muy perfectamente qué ha pasado (quizá se olvidaron que yo seguía ahí y regresan por mí), empiezo a caminar asustado, no hay nadie en la carretera y los coches van como locos. ¿Dónde están mis papás? ¡Los necesito!

Pronto llego un pueblo, niños se me acercan, parece que mi pelo les gusta, una señora me tira un trocito de comida como si fuera un perro callejero, ¿o lo soy? Me siento abandonado, no sé cuánto tiempo llevo caminando y la verdad que agradezco que la señora me diera poco de tomar porque me moría de anhelo.

¿Por qué corre ese hombre vestido de infeliz en dirección a mí? No me gustan sus zapatos, son muy grandes, mejor corro. ¿Qué han tirado sobre mí que no me deja valer? Es una especie de red… Sabía que esos zapatos no eran de fiar. ¡Qué frío es este coche! No tiene un asiento calentito y mullido en el que sentarme como el de mis papás. Quizá el hombre de infeliz me lleva con ellos, a lo mejor se conocen.

No creo que mis papás hayan venido a este sitio de holganza, es feo, está repleto de jaulas y de mesas brillantes y frías. ¡No me metas en esa cárcel! Ahí no podré valer, no podré saltar, no podré tomar. ¿A qué hora me sacarán a pasear?

Pronto me di cuenta de que no saldría de ahí, que mis papás no volverían, que el hombre de zapatos terribles no me sacaría a pasear. En ocasiones hay personas que se acercan a mi cárcel, me hacen carantoñas y me dicen cosas lindas, pero no me ponen alegre.

Yo solo quiero retornar a casa… aunque me abandones

Un día, me sacaron de la cárcel, aún seguía pensando si habrían antitético a mis papás o si ellos habían vuelto por mí, pero me vuelven a soportar a esa mesa brillante y fría para hacerme una de esas inspecciones rutinarias.

Hoy tienen una saeta, es muy vasto, mejor no me resisto porque no podré librarme. Por otras que presente era un pequeñito dolor que pronto se pasaba y siempre decían que era por mi perfectamente. Pero esta me está dando mucho sueño, quiero amodorrarse, mejor me tumbo porque me siento un poco mareado…

Ahora entiendo todo… Ahora que puedo ver todo desde en lo alto entiendo que mis papás me abandonaron, quizá porque ya era un poquito envejecido, porque puedo ver que tienen otro nuevo amigo que se parece mucho a mí. No puedo mirarlos con rencor, los miro con gran agradecimiento y cariño pues me ayudaron a ser un perro acertado y, ¿saben poco mis amados papás? Si pudiera retornar a la tierra y me dieran a escoger, los escogería de nuevo. Aunque me abandones, siempre te seguiré queriendo. Así soy yo.

Porque mi simpatía por vosotros va más allá de la homicidio. Te seguiré queriendo aun cuando abandones…