¿Qué significa que mi perro tenga la nariz seca?

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La hocico húmeda de los perros parece ser una marca registrada. Las glándulas nasales laterales y las glándulas vestibulares son las que producen secreciones para sustentar esa humedad tan característica. Sin retención, a veces, su trufa se pone sequía y hasta agrietada. No te alarmes. Ten en cuenta que, a lo liberal del día, tu mascota pasa por distintas instancias -relacionadas con el clima y las actividades que despliega- que pueden provocarle estos cambios. En caso de persistir en el tiempo y estar acompañado de otros síntomas, este estado podría estar relacionado con alguna patología.

Consejos para que tu perro no tenga la hocico sequía

Los motivos por los que la trufa de tu perro se reseca pueden ser varios. Quizá haya pasado mucho tiempo expuesto al sol, al rumbo o al frío. O permaneció por un período prolongado en un espacio cerrado, con escasa circulación de clima o anejo a una fuente de calor fabricado, como una estufa.

Para que el hocico de tu fiel amigo mantenga esa deseable humedad, que tanto te reconforta cuando posa su hocico sobre ti en señal de afecto, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Evita que se tumbe al sol por períodos prolongados.
  • Si tiene costumbre de adormilarse en el patio, el galería o en la terraza, asegúrate de que el circunstancia tenga espacios sombreados.
  • No lo expongas excesivamente al frío y al rumbo.
  • Cuando lo pasees, elige un camino que, encima de sol, presente sombra.
  • Aumenta su provisión de agua e indúcelo a tomarla, para evitar que se deshidrate.

Considera que si la hocico de tu perro empieza a agrietarse por la sequedad, puede estar sintiendo dolor. Por otra parte, si esta situación se prolonga en el tiempo, puede volverse crónica. A las grietas le seguirán peladuras, e incluso pérdidas de pigmentación.

Para evitar demorar a este punto, higieniza su trufa con lagotería específico para canes y sécala con suavidad. Seguidamente, esparce sobre ella una pequeña cantidad de vaselina o de alguna crema hidrante que pueda ser utilizada en caninos. No te excedas en la aplicación porque lo más probable es que tu perro no deje de lamerse y sufra luego molestias estomacales por la ingesta de estas sustancias. Es recomendable, entonces, que le apliques estos productos por la confusión. A la hora de adormilarse, seguramente, no se ocupará tanto de quitárselos.

Por otra parte, si tu mascota pasó mucho tiempo al sol, igualmente puede sobrevenir sufrido quemaduras. En este caso, su hocico presentará igualmente rubor y descamaciones. Estas lesiones son más comunes en animales con piel clara y con hocico rosado. Ten en cuenta que, si estas situaciones se mantienen, el animal puede desarrollar con el tiempo cáncer de piel. Seguramente tu veterinario te recomendará alguna fricción para protegerlo de los posesiones nocivos del figura rey.

¿Cuándo se impone una consulta al veterinario?

Si los problemas de trufa sequía persisten, es hora de consultar al veterinario. Lo más probable es que el animal tenga bajas las defensas y debas suministrarle algún suplemento vitamínico o cambiar su alimento balanceado.

Si encima de sequedad y grietas aparecen llagas, puede sobrevenir alguna enfermedad cutánea y tendrás que someterlo a un tratamiento específico.

Si tu perro presenta igualmente diarrea y vómitos, no caben dudas de que la deshidratación es la causa de la sequedad y que la situación puede ser difícil. La consulta con un entendido es urgente porque pueden ser síntomas de parvovirus o moquillo. No pierdas ni un instante.

Igualmente debes consultar al veterinario si la trufa de tu perro presenta:

  • Sangría.
  • Secreción de color verde.
  • Engrosamiento o agrietamiento excesivo.
  • Asimetrías.
  • Picazón.
  • Grumos.
  • Bultos o masas.

Recuerda que la observación es la principal aparejo que tienes para darte cuenta del estado de tu mascota. Por otra parte, debes abandonarse en tu intuición, que seguramente te advertirá si está pasando poco efectivamente malo.

Desterrado el mito de que la trufa sequía de un perro es equivalente de enfermedad, disfruta de un buen paseo con él. Y evítale y evítate los cambios bruscos de temperatura. Así estarás previniendo, por lo menos, uno de los motivos por los que tu amigo de cuatro patas anda por la vida con pasivo de humedad en su hocico.