¿Qué provoca la desobediencia en nuestros perros?

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De todos los malos hábitos que puede tener tu canino, la desobediencia es uno de los peores y los más delicados, ya que por ser su amigo y su dueño, es de suma importancia que pueda acatar las órdenes que le des.

El gran problema de esto es que en algunos casos puede dañar seriamente la relación entre los dos, ya que él no te tomará en serio y en muchas situaciones hará lo que le plazca.

Si desconoces por qué ocurre todo esto, aquí te dejamos los motivos principales.

No recompensarles si te hacen caso

Si admisiblemente, existen algunos perros que están más dados a obedecer que otros, lo más popular es que ellos no te hagan caso a menos que les des una premio que sea de su inclinación.

Para ellos esto representa una especie de examen a su obediencia, por lo que si no los recompensas es regular que no te hagan caso al percibir que ignorarte es mejor.

Debes ver esta situación como si se tratara de una persona popular y corriente que está en su trabajo: cuando se está cumpliendo una orden que se le está dando, lo mejor es ser elogiado y agradecido, por lo que resulta fundamental darle a entender a tu canino que su obediencia tiene mucha importancia.

No entender lo que le estás diciendo

Al igual que ocurre cuando le intentas explicar poco a alguno de una forma incorrecta, a tu canino le costará un mundo obedecer alguna orden que le estés dando si lo haces de la forma equivocada, lo cual solo le generará confusión.

Para entender esto, es importante tener en cuenta que si admisiblemente una de las mayores virtudes de los canes es su capacidad para entendernos cuando nos comunicamos con ellos, lo que logran advertir es más los gestos que nuestras palabras, por lo que la mohín en nuestro jerigonza es la secreto para todo.

En pocas palabras, si no se es coherente con lo que se está diciendo–como cuando le pides que se siente con un tono interrogativoy no existe un jerigonza corporal adecuado, el canino simplemente desobedecerá.

Sienten miedo en presencia de una orden

Para nadie es un secreto que lo más recomendable cuando deseas amaestrar a tu amigo de cuatro patas, es compensar su obediencia y el acatamiento de tus órdenes con poco que les guste, como algún tipo de alimento, una caricia, o un divertido paseo al parque. Sin confiscación, esto muchas veces se convierte en un arsenal de doble filo.

Y es que al estar ellos condicionados a una buena premio, cuando te hacen caso para poco que les sea incómodo, como un baño o algún regaño, ellos interpretarán que no siempre la obediencia les trae consecuencias agradables, y comenzarán a ser más dubitativos en presencia de alguna orden.

Si deseas evitar esta situación, lo mejor que puedes hacer es seguir recompensándole en algunas cosas, y en las que le vayas a regañar o simplemente hacer poco que le desagrade mucho, no le pidas que vaya cerca de ti, sino más admisiblemente búscalo.

Sólo de esta forma harás que tus órdenes sean siempre una oportunidad de ganarse poco agradable, por lo que nunca serán desobedientes.

Yerro de liderazgo: la razón principal de desobediencia

Este es un problema muy delicado que muchos dueños sufren y no desean aceptar. Tanto es así que adjudican la desobediencia de su perro a cualquier razón, y cuando todo está regular, lo culpan a él.

En numerosas ocasiones el canino toma la intrepidez de no hacer caso y hacer lo que le plazca porque no te reconocen como su líder, lo cual es poco de suma importancia en la relación que consigas crear con tu perro, ya que si no te ven como tal, asumirán que son ellos quienes mandan.

Debes internalizar el hecho de que si esto te ocurre es por tu delito, ya que cuando se manejo y se cuida responsablemente a uno de estos pequeños animales ellos te lo reconocen no solamente brindándote todo su cariño, sino además asumiendo que eres la máxima orden.

¿Por qué esto es así? Porque los perros sólo conseguirán tenerte el respeto que mereces si les tratas admisiblemente, les proteges y sobre todas las cosas, les impones un orden y unas reglas que no puedan romper.