¿Qué hago si mi hijo le tiene miedo a los perros?

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Son muchos los niños que se ponen a temblar cuando un perro se les acerca. No importa si es el más dulce de los cachorros, les tienen miedo y ni siquiera ellos saben entender el por qué. El problema está en que cuando estos niños son hijos de personas amantes de los animales, los padres quieren fomentar en ellos el bienquerencia por los canes pero la ademán de los pequeños va en sentido contrario y tienen miedo a los perros.

Por esa razón, en Mis Animaleshemos decidido entregarse un artículo para aquellos padres de hijos miedosos a los perros y enseñarles varias formas en las que pueden ayudarlos. Pero antiguamente, hay un paso aceptablemente importante que se debe dar: identificar si el irreflexivo tiene miedo a los perros o fobia.

Diferencias entre fobia y miedo a los perros

El miedo es un sentimiento que se genera o aceptablemente a través de una mala experiencia vivida o aceptablemente cerca de lo desconocido. Cuando los niños son pequeños, si desde la primera vez que ven a un perro parecen tener miedo, es sin duda un miedo generado por lo desconocido. Si antiguamente le gustaban los perros y ahora parece evadirlos quizá haya tenido una mala experiencia con uno que tú no sepas.

La fobia sin confiscación, no replica a ningún estímulo natural ni a una razón evidente. A veces, tan solo con ver imágenes en fotos, revistas u otros medios, el irreflexivo ya muestra su fobia. La fobia por otra parte puede desencadenar en cuadros de ansiedad, respiración alterada y otros cambios físicos. Lo mejor para tratarla es asistir a un psicólogo.

Cómo apagar el miedo a los perros de mi hijo

Una vez que hemos descartado que lo que nuestro hijo tiene es fobia, veamos los pasos a seguir para eliminar el miedo que los niños puedan percibir cerca de los perros.

No los obligues

Muchas veces caemos en el error de subestimar los miedos de nuestros hijos pensando que es una tontería y que no tienen motivo para sentirse así. Esto nos lleva a querer obligarlos a hacer lo que nosotros queremos que haga, en este caso acercarse a un perro. ¡Error! Nuestro hijo es un ser pequeño con sus propios sentimientos y emociones y no vamos a cambiar eso con una obligación. Conseguirás el sorpresa contrario al que buscabas.

Usa placebos

Una vez que te has decidido a darle la importancia debida al miedo a los perros que siente tu hijo, usa imágenes, muñecos y otros para acercarte a él, y más importante todavía, para que él se acerque a los perros.

Enséñale fotos de cachorritos, montad juntos un puzzle de perritos, podéis ver películas de canes… Poco que funciona es comprarle un peluche de perro y enseñarle a apostar con él como si fuera uno de verdad. Es probable que poco a poco quiera acercarse a uno.

Enséñale cómo hacerlo

Cuando estés con tu hijo en la calle y veas a un perro, pregunta a sus dueños si lo puedes acariciar (por si posiblemente es agresivo). Si el dueño te da su conocido bueno, acércate a él y hazle caricias mientras le dices cosas bonitas. Tu hijo verá que no hay ningún peligro y es posible que todavía él quiera hacerlo.

No adoptes un perro

Si tu hijo no está preparado no creas que por traer un perro a casa la situación mejorará, puede suceder todo lo contrario. Esto en cierto modo sería como obligarlo a convivir con su miedo y es posible que el irreflexivo pase todo el tiempo asustado. Se pueden crear trastornos del sueño y todavía en el carácter.

Muéstrale cómo acercarse a un perro

Enseña a tu hijo que debe acercarse de forma tranquila, dejar que lo huela y luego podrá acariciarlo. Avísale que el perro puede querer lamerlo o subirse sobre él, dejándole claro que lo único que el animalito quiere es apostar y que no tiene por qué preocuparse.

Cuida tus palabras

A veces nos aprovechamos del miedo de nuestros hijos para que hagan lo que deseamos, por ejemplo, ingerir. Para conseguirlo decimos cosas como «si no comes el perro del vecino vendrá a comerte a ti». O si no duermes «el perro de enfrente vendrá a morderte».

Quizá hayamos caído en el error de sostener a su hermano o a papá delante de él cuando se han acercado a un perro «cuidado vaya a ser que te muerda». Todo esto ha podido influir negativamente en el punto de sagacidad que tu hijo tiene de los perros.