¿Qué cuidados y atenciones requiere un perro adulto?

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Y sí, es un hecho. Tu hermoso cachorrito se ha convertido en un señor perro. Tenía que acaecer. Pero que tu mascota sea ahora un can hecho y derecho no significa que puedas desligarte de su cuidado y atención.

Es un compromiso de por vida que debe acomodarse a las características de cada etapa, ya lo sabes.  Y lo mismo ocurre si acabas de adoptar un ejemplar adulto.

Micción de un perro adulto

El eclosión de la perduración adulta de un perro varía según la raza. Los canes pequeños suelen datar la sensatez a los 9 o 12 meses; los medianos, partir de los 12; los grandes, a los 15 y, los gigantes, cerca de los dos primaveras.

Te contamos algunas precisiones sobre cómo encarar distintos temas ahora que tu perro alcanzó la adultez.

Entrenamiento

La socialización y formación de un can dura toda su vida. Y, si adecuadamente es cierto que un ejemplar adulto puede ser más antisocial que un hijo, además es verdad que aprende más rápido y tiene más capacidad para absorber lo que le enseñamos.

Entrenamiento

No olvides la cuota diaria de deporte para tu perro, ya sea en forma de caminata o dejándolo pasar y apostar en un emplazamiento seguro.

Recuerda que el sedentarismo puede terminar contribuyendo a la aparición de enfermedades y a cambios del comportamiento. Si un animal no ejercita lo suficiente, tiende a volverse inquieto e irritable. Y además incrementa su peso.

Baño

Aunque quieran convencerte de lo contrario, los perros no deben ser bañados muy a menudo, para evitar que se dañe la capa protectora de la piel y el pelaje.  Extiende el período entre baño y baño, como imperceptible, a un mes.

Tienes que  utilizar un champú indicado para canes. No uses uno de humanos, ya que está diseñado para un pH diverso y puede causarle irritaciones. Evita que le entre agua en las orejas y jabón en los luceros y mantenlo alejado de las corrientes de vendaval.

Cepillado

Si su tipo de pelaje lo requiere, no olvides siquiera cepillarlo. El pelo descuidado y con nudos favorece las infecciones de piel y la proliferación de parásitos externos.

Cuidados en lozanía y sostenimiento

Aunque tu mascota se muestre sana, nunca des mínimo por sentado. En los perros adultos, por ejemplo, puede ser global la aparición de quistes.

Es importante que lo observes periódica y detenidamente y, delante cualquier indicio de que poco no anda adecuadamente,  llévalo de inmediato al veterinario. Algunos signos que deben ponerte en alerta son:

  • Pérdida de apetito
  • Rechazo del agua
  • Aumento o disminución súbita o progresiva de su peso
  • Calma o rechazo a apostar o a hacer deporte
  • Micciones demasiado frecuentes o escasas
  • Heces con casta o blandas
  • Diarrea
  • Vómitos persistentes
  • Salivación en exceso
  • Respiración irregular
  • Piel sin brillo

No dejes de cumplir con su calendario de vacunas. Esta es una buena excusa para que el veterinario chequee, por otra parte, su estado normal de lozanía.

Un perro adulto tiene que revacunarse cada año durante toda su vida. Y la desparasitación debe ser periódica, ya que se expone constantemente e a mercar parásitos.

Los huevos y larvas habitan en los lugares que tu mascota frecuenta, generalmente durante sus paseos: la calle, las plazas, los jardines, los parques caninos.

Todavía debes controlar los parásitos externos, sobre todo las pulgas, porque albergan en su interior larvas de tenias que, al ser ingeridas, completan su ciclo de mejora en el interior del cuerpo del animal.

Consulta además con el veterinario sobre las deyección nutricionales de tu can en esta etapa. El sabrá aconsejarte teniendo en cuenta el tamaño, la raza y el estilo de vida.

Lo ideal es que, el llamado mejor amigo del hombre, se alimente 2 veces al día durante toda su vida adulta. De esta modo evitarás el peligro de una sobrecarga, que puede provocar la torsión de su estómago.

Es fundamental, por otra parte, que lo alimentes siempre a la misma hora. Así lograrás que funcione como un relojito y sabrás cuándo realizará sus deposiciones, permitiéndote organizar sus paseos y demás actividades.

Pero lo más importante de todo es que tu perro reciba siempre caricias y palabras cariñosas de tu parte. En síntesis, quiérelo mucho, indistintamente de que sea un hijo, un adulto tierno o un anciano.

Imagen destacada cortesía de Roiz Roiz.