¿Por qué mi hijo y el perro no se llevan bien?

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Es normal quese presenten inconvenientes cuando integramos a un nuevo miembro a la familia. Puede ser por el hecho de que llegue un bebé al núcleo familiar o bien una mascota. En ocasiones, ciertos 2 puede sentir que ha sido invadido su espacio o bien se le ha quitado su sitio. En esta situación hay 2 casos que pueden presentarse: el primero por el hecho de que el pequeño no sabe tratar al cánido. El segundo, por el hecho de que el perro no acepta al muchacho.

Mi hijo no se lleva bien con el perro

Para prevenir este género de casos, debemospreparar al pequeño ya antes de la llegada del nuevo miembro de 4 patas. Va a ser tal y como si fuera la llegada de un hermano. Primero se debe proponer la idea de la llegada del cánido de una forma sutil, a fin de que el muchacho admita la situación. Segundo, se debe charlar en casa sobre la manera en que hay que tratar al perro a lo largo de su periodo de adaptación y tras este.

Una relación donde hay respeto es una relación sana. Eso aplica para el trato del cánido. Si enseñamos a nuestro hijo a tratar con respeto y de forma conveniente a la nueva mascota, esto no repercutirá en acciones de agresividad por la parte del animal, sino más bien en la aceptación y buen convivir de los dos.

La interacción entre el pequeño y el perro

Se recomiendadejar que el pequeño intervenga en la rutina de aseo y nutrición del perro, o sea, en sus cuidados. Con esto se logrará que tengan una mejor relación, en tanto que el muchacho lo va a ver como alguien indefenso a quien dedicarse y el perro le va a tomar cariño por esta acción. Otro beneficio esencial es que el pequeño no va a sentir que lo están dejando a un lado y formará un vínculo con el animal.

Los perros acostumbran a olvidar las malas acciones. Si la mala relación que tiene tu hijo con el cano es dado a que lo maltrata o bien no ha sabido relacionarse con él, hablando con el muchacho y enseñándole a intentar forma conveniente a la mascota, todo se puede solventar.

El cánido no se lleva bien con mi hijo

Para prevenir que el cánido no se comporte mal con tu hijo, o sea, que lo maltrate, le gruña, no le obedezca, hay que fijar una serie de normativas y enseñárselas al perro. Los perros tienen, en su genética el instinto natural de formar manadas. Para ellos la familia es una manada, y de ahí que debe haber jerarquía. El truco está en posicionar al animal en el escalafón más bajo de la escala, en tanto que de esta forma va a deber obedecer a los más jóvenes de la casa, puesto que son parte de esa jerarquía.

Además, si aguardamos la llegada de un bebé, es conveniente lavar las posesiones del cánido con jabón para bebé. De este modo, el animal ser va a ir habituando al fragancia que tiene un recién nacido. Entonces, no le va a parecer un aroma tan extraño cuando este llegue a casa. Esta clase de previsiones van a ayudar a sostener la naturalidad a la hora del reconocimiento del nuevo miembro de la familia que va a llegar. Hay que rememorar que se trata de un instante de tensión para el cánido, se va a poner celoso. Hay que lograr que esté apacible y todo sea natural.

Malas experiencias anteriores

Otra causa de que los hijos no se lleven bien con el cánido puede deberse a la mala socialización precedente del animal, malos tratos, etc. En los primeros pasos, cuando adoptamos un animal con este pasado, va a haber que amoldarlo para estar en contacto con pequeños. Marcha realmente bien sacarlo frecuentemente de camino, ir a parques donde haya pequeños, etc.

Otra cosa que acostumbra a acontecer cuando llega un bebé por vez primera, es que el cánido estáacostumbrado a tener toda la atención. Por esta razón se debe prever que al llegar un infante, la rutina cambiará. Ya no vamos a tener exactamente el mismo tiempo para dedicarle. Para habituar al perro, lo vamos a ir retribuyendo cuando se queda solo.

Beneficios de la convivencia

Los perros estimulan la socialización, la afectividad y la sensibilidad de los pequeños. De ahí que que los progenitores procuran tener una mascota. Entre otras muchas cosas, a fin de que su hijo medre y se desarrolle con más estabilidad que un muchacho que no tenga una mascota.