Parvovirus en perros

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La parvovirosis canina es una enfermedad infecciosa serio que afecta al sistema gastrointestinal, a los glóbulos rojos de la cepa y, en los casos más extremos, al músculo cardíaco.

De suscripción mortalidad, ataca, sobre todo, a cachorros de menos de 6 meses, correcto a que su sistema inmune todavía es débil. Pero además puede presentarse en perros adultos, sobre todo si no fueron vacunados y desparasitados.

Variantes del parvovirus en perros

El parvovirus canino (CPV) tiene afinidad por las células que se multiplican de forma rápida, como las intestinales, la del sistema linfoide, o las de los tejidos fetales, a las que invade para luego replicarse.

En cachorros de entre 3 y 8 semanas además puede afectar a las células del miocardio.

Los mecanismos de desarrollo del CPV todavía no resultan claros. Se supone que la cepa flamante de parvovirus canino tipo 2 (CPV-2) tuvo su inicio como una cambio del virus de la panleucopenia felina. Sin confiscación, resulta difícil de refutar el papel de otros parvovirus que afectan a mapaches, zorros y visones.

Desde su descubrimiento, en 1978, sufrió modificaciones en su genoma, provocando que la patología se manifestase de distintas formas.

Los aislamientos que se realizaron entre 1979 y 1981 sacaron a la luz una cepa nueva, denominada CPV-2a, y, a mediados de la lapso del 80, en Estados Unidos, se identificó un tercer subtipo el CPV-2b.

Diferentes estudios indican que el CPV tuvo estos cambios en un tiempo relativamente corto. El motivo supuesto es que, de esta modo, el virus consigue una longevo adecuación y resistor en el medio hábitat.

Y, si proporcionadamente las diferencias entre las tres cepas solo alcanzan a un pequeña cantidad de aminoácidos, bastaron para producir importantes cambios antigénicos y biológicos.

Por ejemplo: las nuevas variantes lograron infectar a los gatos. Por otra parte, desplazaron con ligereza al virus flamante, ya que la fijación en sus hospedadores resulta más eficaz y, la enfermedad que provocan en los animales, parece alcanzar longevo recaída.

Para completar el menú, los perros infectados con estas variantes eliminan más cantidad de virus a través de su materia fecal.

Finalmente, 15 primaveras posteriormente, se detectó en Italia otra cambio, denominada 2c. La nueva mutación tiene la virtud de estar propagándose velozmente por distintos lugares del mundo, ya que seguidamente fue detectada en Vietnam, España, Estados Unidos, Portugal, Alemania, el Reino Unido, Uruguay y, más recientemente, en Argentina.

El CPV-2c se manifiesta con un curso clínico de longevo recaída y con tasas de mortalidad aún más altas.  Se presenta con los signos habituales:

  • Pérdida de apetito
  • Vómitos
  • Fiebre
  • Diarrea
  • Hemorragia
  • Leucopenia
  • Decaimiento
  • Deshidratación

No obstante, además suma cuadros atípicos, que hacen dificultoso el diagnosis, caracterizados por diarrea mucosa, pero con abandono de vómitos y de diarrea hemorrágica.

Por otra parte, afecta tanto a cachorros como a animales adultos de hasta dos primaveras y medio, e incluso a perros que tienen aplicadas todas las vacunascorrespondientes para protegerlos del parvovirus.

¿Tiene cura la parvovirosis?

Si proporcionadamente la mejor forma de evitar el parvovirus en nuestras queridas mascotas es la prevención, ya que todavía no hay un tratamiento para la enfermedad, parece fugarse una puerta de esperanza.

Varias pruebas preliminares llevadas a extremo por la compañía norteamericana Avianax, lograron la cura del parvovirus en el 90 por ciento de los canes tratados.

Los científicos llegaron a este descubrimiento mientras intentaban encontrar una posibilidad para el virus del Nilo Occidental, que enfermaba a bandadas de gansos en Dakota del Meta.

Mientras tanto, el mejor tratamiento sigue siendo la prevención. Para evitar que tu perro desarrolle la parvoriosis canina es fundamental que:

  • Cumplas rigurosamente con el plan de prevención
  • Lo desparasites periódicamente
  • Mantengas su adecuada higiene y la de su entorno
  • Laves su cuenco de comida a menudo
  • Guardes su alimento en lugares al que no puedan consentir los roedores

Ten presente que el 80% de los perros han estado en contacto con este virus, porque se transmite a través de las heces infectadas. Por otra parte, es de suscripción resistor en el hábitat, donde puede permanecer activo hasta dos primaveras.

Por eso es de suma importancia desinfectar correctamente el suelo contaminado. Para ello, los productos más eficientes parecen ser el cloro y el agua lavandina.

Pero, encima de todas estas medidas, frente a los primeros síntomas que que puedan indicar parvovirus, lleva a tu perro de necesidad a la consulta veterinaria.