Origen del perro doméstico

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¿De dónde vinieron los perros? Esta es una pregunta que nos hemos hecho cientos de veces. Ya hemos contado en varias ocasiones que descienden de los lobos. Pero, ¿cómo surgió el perro  doméstico? ¿Cómo llegó a existir tanta variedad de razas?

Si te pica la curiosidad y te gustaría asimilar la respuesta a esas y otras preguntas relacionadas con el tema, no te puedes perder este artículo.

¿Desde cuándo existe el perro doméstico?

Según los hallazgos arqueológicos, el perro ha estado cohabitando con el ser humanos desde hace al menos unos 9000 abriles. Aun así, muchos aumentan esa sigla a 14000.

Se han opuesto fósiles que dejan ver que esta convivencia comenzó hace 100.000 abriles. Son diversas las respuestas. Pero, en lo que casi todos coinciden, es en que el perro doméstico se originó de Asia, más particularmente en China. A posteriori, de ahí se llevó a todo el mundo.

No obstante, lo que sí se desconoce es si el proceso de domesticación fue uno solo desde el cual salieron las distintas razas. Todavía se cree que se pudo repetir varias veces en varios lugares del mundo. Luego, fue dando división a toda la variedad de razas que conocemos hoy.

Historia de la domesticación

A día de hoy, los investigadores ya han llegado a un consenso sobre el origen de la domesticación del perro. Parece que el can comenzó a acercarse cada vez más al hombre. Así se fue adaptando a este para poder convivir con él.

¿Por qué el perro se esforzó tanto por ser doméstico? Muy simple: un can que viviera entre humanos, se podría suministrar más fácilmente. Por otra parte, estaría como en una manada, guiado por un líder y, a la vez, recibiendo un afecto que todo ser vivo añora.

El fósil más antiguo de un perro doméstico fue opuesto en Goyet, Bélgica, y data de hace 31.700 abriles. El más antiguo hasta este descubrimiento es 2008. Este se situaba en Rusia, y data de 14.000 abriles detrás, lo cual ha supuesto un avance en el conocimiento sobre este asunto.

Al parecer, la primera domesticación sucedió en lobos. Es probable que el hombre no pudiera impedir que estos se metieran en sus aldeas, y que tuvieran sus cachorros allí.

El ser humano pronto se dio cuenta de que estos animales, con una correcta educación, eran muy aperos en tareas como la caza, la protección de la casa o el pastoreo. Poco a poco, fue surgiendo una raza diferente. Tenía un carácter más apacible, que fue dando división a lo que hoy conocemos como el perro doméstico.

Diferencias entre el perro doméstico y el lobo

Aunque sus ancestros se centran en los  lobos, el perro doméstico tiene un cráneo un 20% último al de este. Todavía posee un cerebro inferior en un 10%.

Por otro banda, un perro necesita muchas menos calorías para habitar y estar en forma. Al suceder convivido con el hombre, dejó de ser necesario un cerebro ancho y unos músculos en las mandíbulas tan desarrollados.

Otra diferencia curiosa es que los lobos no tienen glándulas sudoríparas en sus patas, mientras que los perros sí.

Su pan dulce, su pelo, sus patas y otras diferencias hacen que quede clara la crecimiento del lobo al perro doméstico. A pesar de sus muchas similitudes, además hay diferencias que marcan, no solo su físico, además las tareas que son capaces de realizar.

La verdad, nadie de nosotros recuerda una infancia sin suceder conocido un peludo. Perfectamente siendo nuestra mascota, la de un vecino, o simplemente viéndolos en la calle, siempre estuvieron ahí. Y es que, como hemos trillado en este artículo, los perros han estado con nosotros casi desde siempre, y esperamos que así siga siendo.

Fuente de la imagen principal: Garen M.