Nunca le pegues a tu perro

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“La violencia solo engendra violencia”. Son sabias esas palabras y se pueden aplicar a distintos órdenes de la vida. Por eso, haz oídos sordos a aquellos que te aconsejen que para educar a los canes hay que aplicarles algún tipo de castigo físico y nunca le pegues a tu perro. El buen trato, el acto sexual y la paciencia son las mejores herramientas para la convivencia. Y esto incluye incluso a las mascotas.

Razones por las que no debes pegarle a tu peludo

Un perro que recibe castigos físicos se vuelve huidizo y temeroso. Y eso no es lo que queremos de un animal de compañía, ¿verdad?  Y es que un can que se siente intimado por su dueño, quia podrá digerir correctamente una orden o entender qué pretende su propietario que haga.

Por otra parte, recuerda que los perros son muy sensibles y percibirán claramente la ira.  Entonces, nunca le pegues a tu perro. Solo conseguirás que:

  • Huya cuando lo quieras castigar.
  • Enfrente la situación e intente agredirte.
  • Exprese la frustración y la ansiedad que siente por la situación que vive con distintos comportamientos: rotura de objetos, fino compulsivo de ciertas zonas de su cuerpo, micción en sitios inadecuados, etc.

Si esto ocurre, la decisión no es aumentar los castigos físicos, obviamente, sino que pasa por inquirir otra forma de enseñarle a tu perro cómo quieres que se comporte. Así, poco a poco, si irán resolviendo los problemas. Y si aún persisten, puedes inquirir ayuda profesional. Pero asegúrate que sea cierto serio y responsable.

Cuando decides tener un peludo, una de tus responsabilidades es educarlo. Y este tema debes encararlo con acto sexual, paciencia y respeto. Así que nunca le pegues a tu perro.

Edúcalo con acto sexual: no le pegues a tu perro

La mejor forma de educar a un perro, sin duda, es con acto sexual. Y el afecto se traduce en paciencia, persistencia y buen trato. Si utilizas el llamado refuerzo positivo, seguro que obtendrás mejores resultados que con el maltrato que, encima, no te olvides que está penado por la ley.

Pero, ¿qué puedes hacer para que tu can aprenda reglas básicas de conducta? Básicamente, premia sus buenos comportamientos e ignora los malos. Es simple, cuando consigas que el peludo responda a una orden que le impartes:

  • Le das un alimento que sea de su complacencia.
  • Lo acaricias.
  • Le expresas afectuosamente lo buen perro que es y el orgullo que sientes por él.

Recuerda que tu perro es un perro y que actúa como tal

Si decides compartir tu vida y tu hogar con una mascota, no está de mal memorar algunos detalles:

  • El animal no hace las cosas adrede o para enfadarte. Lo que tú consideras con tu vara humana un mal comportamiento puede que para el sea poco absolutamente regular. Por eso debes educarlo con paciencia para obtener una convivencia armoniosa.
  • De nulo sirve retar a un perro por poco que hizo. La reprimenda solo sirve si lo encuentras in fraganti. Si no, no podrá entender el motivo de tu enojo y solo lograrás confundirlo.
  • Si el mal comportamiento de un perro persiste, ten por seguro que siempre hay un motivo. Debes encontrar la causa para resolverlo. Con castigos solo empeorarás las cosas.

Respeto, paciencia y acto sexual a la hora de convivir con una mascota

No te olvides nunca que si eliges tener un animal de compañía, debes encargarse la responsabilidad de cuidarlo en todo sentido. Y en el lista de cuidados ocupa un sitio de importancia el buen trato que se merece el peludo.

Empezamos este artículo citando una frase sobra la violencia. Usemos otra para cerrarla: “Se cosecha lo que se siembra”. Entonces, si tratas con acto sexual a tu mascota, recibirás lo mismo de ella. En cambio, si le pegas, tendrás en tu casa un ser acobardado o agresivo. ¿Es eso lo que positivamente quieres? Seguro que no.

Recuerda que tu peludo es un ser vivo y que como tal, merece ser tratado con mucho respeto. Así que mima mucho a tu perro y ten mucha paciencia con él. Sabrá retribuirte con creces. De eso no debe contener la mínima duda.