Málchik, historia de un perro abandonado y de su monumento

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Son muchos los relatos a lo desprendido del mundo que hablan de animales que sufren maltratos y están en situación de calle. Hoy os acercamos la historia de Málchik, un perro dejado que fue asesinado en el Medida de Moscú hace unos abriles a espaldas y que hoy tiene un monumento en su honor, como una forma de promover el respeto con destino a los canes vagabundos.

Málchik, la mascota de los empleados del metropolitano

Málchik, que significa inmaduro, se había convertido en la mascota de los empleados del metropolitano. Gracias a su carácter cariñoso, se había manada el aprecio de los trabajadores que lo alimentaban a diario.

Durante tres abriles, el animalito vivió en un paso subterráneo de la época Mendeléievskaya, de la ruta Serpukhovsko-Timiryazevskaya, localizada en el distrito Tverskaya de Moscú central.

Allí mismo, se erigió el monumento Compasión para homenajearlo y, en su nombre, a todos los perros abandonados. La obra fue realizada por el cincelador Alexander Tsigal y por el arquitecto Andréi Nalich.

Cómo murió Málchik

El perro dejado encontró la asesinato al toparse con una maniquí, que caminaba por la época próximo a su can de raza Terrier de Staffordshire.

Al ver al animal callejero, la mujer pretendió que su mascota lo espantara. Pero Málchik le hizo frente y logró que el Terrier retrocediera.

Esto provocó la ira de la maniquí que, de inmediato, sacó un cuchillo de su elegante cartera y se lo clavó a Málchik hasta quitarle la vida.

Los personas que transitaban por la época se abalanzaron sobre ella para quitarle el pertrechos blanca pero ya era tarde: el perro estaba muerto.

Resolución jurídico

La novedad causó gran impacto en los habitantes de Moscú y derivó en una situación jurídico. La maniquí, que en momentos del trágico hecho se disponía a desplazarse a Italia por cuestiones laborales, fue detenida.

Las autoridades judiciales determinaron que la mujer había sufrido una perturbación mental y ordenaron su internación en un hospital psiquiátrico.

Para rememorar a Málchik y a otros callejeros

Más allá de los temas relacionados con la probidad, la indignación por el homicidio de Málchik generó la movilización de un corro de personas, entre ellas artistas e intelectuales. Así, promovieron que se erigiera un monumento para rememorar que los animales abandonados deben ser tratados con respeto.

Entre las personalidades que alentaron esta iniciativa se encontraban los poetas Yevgueni Yevtushenko y Bella Ajmadúlina, el actor  Valentín Gaft y el músico Andréi Makarévich.

Las autoridades del metropolitano aceptaron la iniciativa y la obra fue financiada con donaciones de particulares de rusos y igualmente extranjeros.

“Dos cosas me sorprenden: la inteligencia de las bestias y la irracionalidad de los hombres”

-Tristán Bernard-

Los perros, víctimas inocentes de las crisis económicas

La escultura de Málchik se emplazó finalmente en 2007 en ese mismo paso subterráneo que habitaba el perro, próximo al vestíbulo de la época.

Desde allí, recuerda a todos los que pasan por el ocupación, que los humanos tienen una deuda importante con los animales en situación de calle, que tienen que encontrar la forma de sobrevivir a diario en un mundo que pocas veces resulta cordial.

Es que, al igual que el desafortunado Málchik, muchos canes continúan siendo abandonados en Rusia. Una vez más, los animales terminan siendo víctimas inocentes de las crisis económicas que atraviesa gran parte del mundo.

Adaptarse para sobrevivir

Autor: Juanedc

En los últimos tiempos, algunos perros abandonados en Moscú están llamando la atención de los especialistas en comportamiento animal.

La lucha por la supervivencia en las calles parece estar dando ocupación al surgimiento de animales muy inteligentes, que desarrollan diversas estrategias para obtener su sustento diario.

Así, entre otras habilidades, aprendieron a desplazarse en el metropolitano y a descabalgar en las estaciones donde existen más posibilidades de obtener alimento, sobre todo, aquellas donde se ubican grandes mercados. Igualmente, utilizan sin inconvenientes las escaleras mecánicas.

Sin bloqueo, aunque estos datos despierten arrobamiento, los compañeros de penurias de Málchik deberían estar desarrollando su inteligencia con juegos, al amparo de un hogar donde sean queridos y cuidados.

Algún día quizá algunos lo consigan. Mientras tanto, los perros abandonados se las apañan para sobrevivir en este mundo, tantas veces cruel, para humanos y animales.