La educación básica para un cachorro

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La educación básica para un hijuelo se debe impartir, preferentemente, durante su primer año de vida. Cuanto antiguamente comience, mucho mejor. No hay que esperar a que adquiera malos modales para iniciar a enseñarle.

Los perros no aprenden como los humanos. Ellos necesitan de su dueño para memorizar cómo comportarse en el interior y fuera de la casa. Un amo responsable es consciente de esto. Por eso, invierte el tiempo y la paciencia necesarios para ganar que el hijuelo aprenda.

Es demasiado injusto no desear la educación básica para un hijuelo, y luego castigarlo por causar daños. Él está abriendo los fanales al mundo, es rara y actúa impulsivamente. Del dueño depende que aprenda a controlarse.

El eclosión de la educación básica para un hijuelo

Si el hijuelo tiene menos de tres meses, lo ideal es que un solo miembro de la tribu se encargue de su educación. Posteriormente de esa tiempo, estará en capacidad de aceptar instrucciones de varias personas.

Lo primero que se debe hacer es designar un lado para que él duerma. Adentro de la educación básica para un hijuelo, resulta fundamental que él identifique su espacio. Este debe ser cómodo, y el perro ha de cultivarse que es ahí donde se descansa.

Es muy importante ponerle un nombre y que él pueda reconocerlo. Lo mejor es un nombre corto, para que lo memorice sin mucho trabajo. Al principio, se debe pronunciar su nombre lentamente, y animarlo a que acuda cada vez que se le llame.

El hijuelo debe cultivarse el significado de la palabra “No”. Esta tiene que pronunciarse con firmeza, pero sin gritarlo o intimidarlo. Él irá entendiendo que “No” significa prohibición. Así se logrará un avance importante en la educación básica para un hijuelo.

Enseñarle a ir al baño

Enseñarlos a defecar y a orinar de acuerdo con las normas de la tribu es uno de los grandes dolores de habitante para muchos dueños. No es tan difícil si se los adiestra para ello desde temprana tiempo.

Uno de los métodos más adecuados es sacar al hijuelo cada dos horas al lado donde debe hacer su retirada. Si lo hace, felicítalo y dale un premio, que puede ser comida o un artefacto. Lo importante es que él interprete que lo hizo proporcionadamente y está siendo recompensado.

Los cachorros defecan normalmente en el interior de la hora que sigue a la comida. Ese es el momento para sacarlos. En caso de que orinen o defequen en un lado en que no deben hacerlo, se les debe aseverar “No”.

Es conveniente retirar el agua una hora antiguamente de que el hijuelo se acueste. Si el dueño es constante y pone empeño en estas sencillas medidas, la educación básica para un hijuelo en este particular debe completarse en 6 o 7 días.

Otras medidas educativas

Son muchos los factores que deben tomarse en cuenta en la educación básica para un hijuelo. Algunos de los más importantes, encima de los ya señalados, son los siguientes:

  • Los alimentos deben dársele a horas fijas, y siempre ha de manducar a posteriori del dueño, para que entienda “quién es el cabecilla”.
  • No se le debe dejar solo por mucho tiempo. Esto se tiene que hacer progresivamente: primero por lapsos cortos, que luego se van incrementando.
  • Es conveniente dar paseos en el interior de la casa con el collar puesto. El hijuelo tiene que ir al banda del dueño y detenerse cuando el dueño se detenga. Se le debe premiar cuando observe este comportamiento.
  • La socialización es uno de los aspectos claves.
  • De ningún modo se le debe pegar o amenazar con el collar. Este debe ser correspondiente de diversión. Es una especie de “cordón umbilical” con el dueño.
  • Si el hijuelo tira de la correa, simplemente debe decírsele “No”, y cambiar de dirección para que entienda quién manda.
  • Nunca se debe inocular, castigar o realizar curaciones en el sitio donde duerme el hijuelo.

Es conveniente que las órdenes se den de una forma clara y simple. De este modo, el hijuelo las entenderá con viejo facilidad. Se recomienda utilizar siempre el mismo tono de voz, evitando gritos o peroratas al hacerle alguna indicación.

Lo más importante es que las órdenes sean en realidad consistentes. Esto quiere aseverar que lo prohibido siempre será rechazado. Las órdenes contradictorias solo confunden al hijuelo y le dan el mensaje de que no hay autoridad.