Indigentes con mascota: problema de las grandes ciudades

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La crisis económica que hemos vivido durante estos últimos primaveras ha llevado a que algunas personas pierdan mucho más que sus trabajos. En ocasiones han perdido su vivienda y hasta su vida. Fielmente en algunos casos, y metafóricamente en la mayoría.

Al encontrarse despojados de todo y en presencia de la desliz de una red de apoyo social o llano adecuada se han pasado condenados a proceder en la calle. Pero no lo han hecho siempre solos, a veces les han acompañado sus mascotas.

Esto de por sí ya representa un problema, puesto que en la mayoría de los casos los animales no reciben los cuidados mínimos y acaban representando un peligro para todos, además de otras dificultades.

En este artículo te vamos a dialogar de cómo los indigentes con mascota se han convertido en todo un problema en las grandes ciudades y, desgraciadamente, no desde la crisis económica, sino que llevan mucho tiempo siéndolo.

Indigentes con mascota cuidada

En la prensa se pueden observar de vez en cuando enternecedoras historias sobre indigentes con mascota que a pesar de todas las dificultades que tienen para cuidar de sí mismos, se preocupan por sus animales y se esmeran para que estos se encuentren en las mejores condiciones.

Parte de lo poco que tienen lo invierten en comprar a su fiel compañero las cosas que necesita para cubrir mínimamente sus deposición diarias. Incluso conocemos casos en los que hasta los llevan al veterinario para vacunarlos.

Pero esto es una excepción y, en la mayoría de los casos, que haya indigentes con mascota representa un serio problema para las autoridades.

Problemas de los indigentes con mascota para las ciudades

A continuación veremos algunos de los problemas que representan para las ciudades la presencia de animales en sus calles. Aunque puede ser cualquier animal el electo, asiduamente los indigentes con mascota comparten su vida con un perro, en menos casos con un minino y encontrar otros animales conviviendo con ellos es asaz infrecuente.

Higiene

Dependiendo del animal electo la situación serás más o menos enfermo. Pero cuando hablamos de perros es muy posible que su dueño no se encargue de juntar sus deposiciones, con la suciedad que esto conlleva.

Eso sí, hay que aclarar que esta mala costumbre la tienen algunos dueños que no viven en la indigencia y que se tendría que entregarse por completo. Adicionalmente la mascota dificilmente va a estar limpia lo que supone un peligro para sí misma, para su dueño y para otros.

Vigor

Como decíamos, la excepción es que los indigentes con mascota puedan padecer al animal al veterinario, ya que es improbable que dispongan de los bienes económicos necesarios.

Esto da extensión a que contraigan y desarrollen enfermedades, y que a su vez puedan contagiar a otros animales e incluso al ser humano. Por lo que representan un enfermo peligro para la salubridad pública.

Población no controlada

Si no reciben atención sanitaria, por supuesto siquiera se ejerce un control de la demografía. De esta forma, los animales que no han sido esterilizados pueden dar extensión a una población sin control y que compliquen aún más la situación.

Desorden sabido

En muchos casos la presencia de animales en las calles es fuente de conflicto. Los vecinos se quejan de su presencia, pueden atacar a otra mascota, se pelean con otros congéneres… en fin, puede encontrarse muy perturbada la paz del vecindario.

Peligro

Hay que ser claros, los indigentes con mascota pueden representar un serio peligro. Por un flanco, animales como los perros si no son debidamente educados, dependiendo de su raza y de su temperamento, pueden volverse muy agresivos.

La consecuencia puede ser no solo que ataquen a otros animales, sino que incluso igualmente a seres humanos, siendo los niños sus principales víctimas potenciales.

Lo que resulta evidente es que el tener un animal a su cargo es favorecedor en muchas ocasiones para las personas. De esta forma, un indigente podría ser capaz de recuperar parte de la autoestima perdida si comprueba que consigue cuidar de otro ser vivo.

Así, desde un punto de horizonte terapéutico, podría servirles de gran ayuda. No obstante, hay riesgos que no son asumibles por la sociedad.

Sin duda, la mejor posibilidad para evitar que los indigentes con mascota sean un problema para las ciudades, sería terminar con la indigencia. Un drama en presencia de el que muchas veces solo cerramos los luceros.