El premio y el castigo en los perros: fundamentales para su educación

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Los expertos en psicología y en docencia afirman que las normas dan seguridad a los niños.

Es evidente que un pequeño que puede hacer lo que le viene en anhelo, sin que nadie le ponga límites, puede, en un principio, sentirse más vacancia. Sin retención, con el tiempo, percibirá que no preocupa lo suficiente a sus progenitores y eso hará que se sienta inseguro.

Con las mascotas sucede poco parecido, salvando las distancias, por lo que resulta imprescindible el que asimismo entiendan que no pueden hacer todo lo que quieren y enseñarles la diferencia entre lo que está proporcionadamente y lo que no.

Lo que necesitan es, en una palabra, educación. Te contamos cómo, para impartírsela, el premio y el castigo resultan fundamentales.

La educación de los perros requiere ser constantes

Lo que no podemos olvidar en ningún caso es que para educar a nuestro perro hay que volver una gran cantidad de tiempo y esfuerzo. En muchos momentos no lo pasaremos proporcionadamente, pero como en todo la persistencia es esencia para tener éxito.

El método del que te estamos hablando tiene la parte acomodaticio, que es cuando premias a tu perro, pero asimismo la parte dura, que es el momento en el que el castigo se hace imprescindible.

Nominar el refuerzo positivo seguro que no representa grandes dificultades. Sin retención a la hora de escoger el refuerzo cenizo la cosa se complica. Pero con los consejos que veremos a continuación todo será más sencillo.

El premio en la educación de los perros

Atodos nos gusta que se nos valore el esfuerzo realizado, a los perros asimismo. Así que hay que tener en cuenta que, si pretendemos que nuestro animal repita los buenos comportamientos, tenemos que reforzarlos.

Esto se lleva a sitio premiando el que cumpla las órdenes que le damos. Ojo, los premios no pueden durar toda la vida. Al menos, no aquellos que son tangibles, por lo que siempre tendremos que engrosar su comportamiento con un «muy proporcionadamente». El objetivo es utilizarlos hasta que aprenda a obedecer.

Para el refuerzo positivo podemos gastar cualquier premio que notemos que le agrada al animal. Lo habitual es utilizar un alimento, una exquisitez para perros, o un juguete, eso sí, siempre acompañado de un «muy proporcionadamente».

No olvides que mientras sea necesario este tipo de refuerzo es importante variar el premio para que no se haga rutinario para el perro.

Una vez que conseguimos que, como poco natural, obedezca nuestra orden concreta, retiraremos la remuneración y solo mantendremos el refuerzo positivo verbal.

Cuando haya un comportamiento que tengamos un viejo interés por implantar, utilizaremos un premio que resulte especialmente gratificante para él.

El castigo en los perros

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que el castigo nunca debe ser una vía de escape para tu mal humor o tu enfado delante su mal comportamiento. Debe tener siempre una función didáctica.

Una forma que recomienda los expertos de disciplinar al animal es darle un toque con una cierta contundencia, sin hacerle daño, en el costado al tiempo que pronunciamos con energía un «NO».

Para otros adiestradores es útil es sacudirle levemente en el pescuezo tal y como hacía su religiosa. Cuando el comportamiento reviste una viejo gravitación, es adecuado tumbar al animal sobre su espalda, poco que le causa un gran enfado.

Si el perro regresa a comportamientos que ya se habían eliminado, bastará con un «NO» firme para que lo abandone. Una vez que esto suceda, hay que seguir jugando con él para que nuestra mascota perciba que esta es la forma en la que su amo se mostrará acertado.

No olvides que en absoluto hay que infligir al animal un castigo cruel ni humillante. No es ni humano ni eficaz. Lo único que conseguiremos es un perro temeroso y no uno obediente.

El castigo y el premio deben ser instantáneos

No deberíamos obviar que los perros tienen un memoria similar a la de los bebés, por lo que el premio, o en su caso el castigo, tiene que darse de inmediato. De lo contrario, en ningún caso el animal asociará en su mente buen comportamiento y remuneración.

Otro punto fundamental que resulta imprescindible para el éxito del proceso que todos los miembros de la tribu tengan el mismo comportamiento. Siempre debe premiarse y castigar lo mismo.

Ahora ya sabes cómo educar a tu mascota, así que ponlo en maña.