Descubre una historia del perro monje

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No es un disfraz para una celebración ni para Halloween. Se trata de un peludín que “tomó los hábitos” para transformarse en “sacerdote de 4 patas” en una Iglesia Franciscana. ¿Te agradaría conocer la historia del can fraile? En el presente artículo te la contamos.

El can fraile de Cochabamba

Las mascotas siempre y en todo momento nos sorprenden por sus juegos o bien sus demostraciones de afecto. Mas en un caso así llama la atención pues combina mística, religión y bondad. La historia nos lleva hasta el Monasterio de la ciudad de San Francisco de Cochabamba. se erigió en honor al Patrón de los Animales y la Ecología, San Francisco de Agarráis.

Cuando los frailes de este templo vieron a un can que andaba caminando solo, no vacilaron en asistirle y lógicamente de honrar al Beato del que el Papa actual tomó su nombre. Sin pensarlo un par de veces decidieron adoptarlo como compañero de 4 patas en el monasterio. El nombre con que lo bautizaron es muy divertido: Fray Bigotón.

Incluso la mascota tiene su lista de tareas en su nuevo hogar. En su cuenta de Fb uno de los miembros de la Orden, Kasper Mariusz Kapron, dice: “Aquí está el hermano predicando a los peces” al subir una foto del perro mirando atentamente una fuente con peces Koi.

Pero lo que más llama la atención de esa imagen es… ¡qué el can está vestido de monje! Sí, de esta forma es, lleva una túnica cobrizo y un pedazo de cuerda atado a la cintura. Es igual que el atuendo de los religiosos. Solo le faltarían las habituales sandalias (tal vez se las elaboren para el invierno).

De esta forma no solo muestran amor y respeto a los animales, sino más bien asimismo se transforman en un caso para la comunidad. Quizás con esta actitud más paisanos decidan adoptar mascotas de la calle. Quizás de esta forma todos y cada uno de los perros puedan tener una vida feliz como la de Fray Bigotón, el can fraile.

Fuente: static.t13.cl

El can que asiste a misa

Esta segunda historia nos lleva hasta Brasil, más exactamente a la Parroquia de San José Obrero, de la localidad de Sorocaba. Según lo que parece el animal deseaba percibir la bendición del cura y no vaciló ni un momento en ingresar al templo mientras que el religioso oficiaba la misa del domingo.

Cuando Wagner Ruivo daba el sermón a los feligreses algo llamó su atención. Allá había un perro (que pensaban era callejero) que se aproximó al altar y procuró al Sacerdote, quien en seguida detuvo su alegato para hacerle mimos y caricias al animal.

Uno de los fieles que estaba presente les tomó una foto y se la mandó al sacerdote, quien entonces la subió a Fb con la próxima frase: “Aprendí que el amor de Dios debe llegar a todos. Si, a todos”.

El cura afirmó que jamás lo había visto ya antes en el distrito, mas que le daba la sensación de que tenía dueño y familia, puesto que tenía el pelo suave y con fragancia a perfume. No volvió a aparecer por la Iglesia, mas si lo hiciera el sacerdote aseveró que se transformaría en un paisano más.

El can que canta en la Iglesia

Si la historia precedente te ha semejado extraña y entretenida, esta todavía te agradará más. En la Iglesia de San Antonio de Padua y María Auxiliadora de Barbosa, Colombia, un can no solo asiste a misa… ¡sino asimismo canta en las celebraciones eucarísticas!

El piloso fue bautizado como “patas blancas”. El animal no pasa inadvertido por ningún lado (pues según parece es habitual de otros templos locales). Cuando empieza la misa, el can acompaña a los feligreses ululando muy feliz de ser parte de la celebración religiosa.

Fuente de las imágnes: static.t13.cl

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