Cuál es el castigo más adecuado para el perro

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Cuando escuchamos la palabra «castigo» la relacionamos con poco imagen, pero no siempre tiene que ser así. Se ha demostrado que tanto en humanos como en personas funciona el refuerzo positivo: motivar e incentivar pero sin advenir por parada los errores.

Se podría asegurar que este tipo de disciplina es un «castigo camuflado» porque a fin de cuentas el objetivo es el mismo: mejorar un comportamiento. Ahora acertadamente, en presencia de los malos comportamientos de nuestro perro, ¿cuál es el mejor castigo?

Tipos de castigo a evitar

Hay castigos negativos (llamémoslos así) que hay que evitar a toda costa, pues no solo no lograrán mejorar los comportamientos que queremos, sino que por otra parte pueden perjudicar en forma física y mental a tu perro.

  • El castigo físico. No está de más retornar a asegurar que castigar físicamente a un perro es una forma de maltrato y no hará mínimo más que dañar al animal y hacer que te tenga miedo. Por otro flanco, el can puede acostumbrarse a este tipo de castigo y cada vez entender menos por qué lo haces.
  • El castigo verbal. Patalear o insultar a tu perro no hará que obedezca. Recuerda que él no deje tu idioma y que no te atenderá mejor porque le grites más válido.
  • Chiquero. Encerrar a un perro cuando hace poco mal no mejorará mucho la situación. El animalito no entenderá pr qué lo haces y solo llorará haciendo crecer su ansiedad y preocupación. El objetivo es el mismo si lo sacas a la terraza y no lo dejas advenir, se sentirá encerrado.

El castigo imagen no consigue mínimo positivo, y lo que es más, el perro se puede acostumbrar a él creyendo que su forma de habitar es regular y no estudiar nunca ninguna asignatura. Por otra parte, se romperá el vínculo que hayas establecido con él, pues siempre relacionará tu presencia con poco imagen.

Ahora acertadamente, hay otro tipo de «castigo» que enseñará lecciones a tu perro que nunca se le olvidarán.

El refuerzo positivo, el castigo consumado

Una mamá inventó un método llamado el bolígrafo verde. Cansada de ver que por más que señalara con un bolígrafo rojo los errores que su hija cometía en las tareas sin tener resultados, decidió usar un bolígrafo verde para marcar lo que hacía acertadamente. Cuantas más marcas verdes tuviera, mejor lo haría, ¡y funcionó!

Ese es el llamado refuerzo positivo, premiar lo que se hace acertadamente en vez de cstigar lo que se hace mal.

Si quieres que tu perro aprenda un comando de voz como la orden «ven«, lo más dialéctico será que al principio de diez veces que lo llames venga una. Si te enfadas las otras nueve veces y restas valía la única vez que lo hizo, el can no le verá sentido a obedecer.

Sin confiscación, premiando las buenas acciones, por pocas que sean, incentivarás a tu animal a ser obediente y todo será más viable.

Ahora acertadamente, hay ocasiones en que debemos regañar a nuestro perro, ¿cómo hacerlo?

De forma verbal con un tono de voz firme pero no rudo. Mirándolo a los fanales y sujetándolo por el cuello suavemente para que no se vaya mientras le hablamos. No lo alargues demasiado, debe ser poco breve.

Educar a un perro desde los primeros meses de vida es esencial para que este tenga un comportamiento excelente a lo dadivoso de sus primaveras a tu flanco. Enseñarle con inclinación a través del refuerzo positivo basado en la constancia, la perseverancia y la paciencia es sin duda el mejor modo de educar a un can y evitar castigarlo en el futuro.

Son muchos los mitos que hay sobre cómo enseñar a un perro a no romper cosas, a no orinarse en la casa o cualquier otro asunto, pero recuerda poco: cualquier conducta que cause miedo a tu animal no lo ayudará a mejorar ni a que te quiera más sino todo lo contrario.