Cómo evitar las manías del perro

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Cada can es un mundo y tiene sus peculiaridades. Pero algunas de sus conductas que a los humanos nos pueden resultar extrañas o molestas, son absolutamente normales para ellos. Sin secuestro, otros comportamientos pueden encuadrarse en lo que los especialistas llaman trastornos compulsivos. En todo caso, hoy te contamos cómo evitar las manías del perro.

A menudo los perros se nos parecen

Partamos de la almohadilla de que la mayoría de las conductas de los peludos, sean normales o anómalas, suelen estar influenciadas por la forma de ser de sus propietarios. Curiosamente parece ser cierto eso de que los perros se parecen a sus dueños.

Sucede que, con tantos primaveras de domesticación, los canes aprendieron a imitar algunos de nuestros comportamientos y todavía  nuestras mañas. Así las cosas, si el dueño es nervioso, el perro quizá todavía lo sea. Y si es poco agresivo, su can es probable que se comporte de igual forma.

En todo caso, debemos estar atentos a esas conductas de nuestros peludos que resultan molestas, e intentar identificar los motivos por los cuales se producen para poder tratar de solucionar eficazmente el problema.

Aunque muchas conductas de los peludos -que a los humanos nos pueden resultar extrañas o molestas- son absolutamente normales para ellos, algunos comportamientos pueden encuadrarse en los denominados trastornos compulsivos. En cualquiera de los casos, hay formas de solucionar las llamadas manías del perro.

Algunas manías del perro

Entre las cuestiones que desde el punto de apariencia humano podríamos aldabear “manías” de nuestros canes, podemos señalar:

  • Orinar y defecar en distintos lugares de la casa.
  • Hacer pozos en el pensil.
  • Robar –e incluso enterrar- comida y distintos objetos.
  • Destrozar ropa, zapatos, papeles, etc.
  • Yantar sus excrementos.
  • Mostrarse agresivos con propios o extraños.
  • Ladrar al timbre, al teléfono que suena, etc.

Intentando corregir  las manías de los peludos

Muchos de estos temas pueden encontrar la opción recordándole o reeducando con algunas pautas de entrenamiento a nuestro amigo de cuatro patas. Paciencia y constancia son las cartas de triunfo para alcanzar educar correctamente a un peludo.

Recuerda que:

  • Debes utilizar el llamado  Refuerzo positivo: premia las buenas conductas e ignora las malas.
  • De ninguna guisa debes castigar al animal. Solo acrecentarás los problemas.
  • Solo sirve regañar al perro si lo encuentras in fraganti en un mal comportamiento. Si lo haces luego lo único que lograrás es confundirlo porque no sabrá cuál es el motivo del oposición.

Qué hacer cuando las manías del perro continúan

Pero si las  manías persisten, es probable que en algunos casos sea una señal de que poco no anda perfectamente con tu peludo. Podría estar padeciendo:

  • Algún problema de salubridad.
  • Estrés (sobre todo por alteraciones en su rutina).
  • Ansiedad por separación.

Consulta al veterinario para que te ayude a detectar las causas y a inquirir la opción adecuada.

Aunque a veces la respuesta puede ser que no le estás prestando la suficiente atención a tu peludo y exacerba alguna de sus conductas para entender tu cariño.

Transtornos compulsivos en los canes

Pero todavía puede ocurrir que el perro comience a repetir compulsivamente algunos comportamientos. Internamente de los llamados trastornos compulsivos, se encuadran:

  • Pulido  constante de una zona de su cuerpo, llegando a  provocarse una herida.
  • Perseguir su rabo.
  • Hurgar en círculos.
  • Cazar insectos inexistentes.
  • Atacar su cuenco de comida.
  • Gruñirse a si mismo.

Si perfectamente hay ciertos canes que tienen predisposición genética para desarrollar este tipo de trastornos, el motivo principal suele hallarse en situaciones conflictivas de su entorno.

La consulta con un doble en comportamiento animal se impone en estos casos para que identifique los motivos e indique los tratamientos más adecuados para evitar este tipo de manías del perro.

El perro se te parece, pero no deja de ser perro

De todas formas, ten siempre en cuenta que el perro es perro y lo que a ti te puede parecer extraño para él es absolutamente corriente: vocear, hacer pozos, establecer la pata para hacer pis en distintos lugares…

El secreto está en encontrar el invariabilidad para alcanzar una buena convivencia entre canes y personas, y eso se logra con mucha perseverancia y, sobre todo, con mucho apego.

Imagen cortesía de Mark.