Cómo controlar las deposiciones del perro: regulación de esfínteres

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A diferencia de los gatos, los perros no nacen con el instinto de conocer cuál es el ocupación adecuado para hacer sus deyección. Es un comportamiento que tendrán que conseguir al habitar cercano a los seres humanos. Este es uno de los temas que más preocupa a las personas que deciden adoptar un can: ¿Cómo enseñarle a hacer sus deposiciones en el ocupación y en el momento adecuado? En estas circunstancias, deben primar la paciencia, la constancia y la coherencia de los dueños para poder salir a buen puerto.

Consejos para controlar las deposiciones del perro

Lo primero que tienes que hacer es rendir una conducta innata de los perros. Como buenos descendientes de los lobos que son, van a querer tener “su refugio” limpia. Por eso, desde cachorros abandonan instintivamente su cueva para hacer sus deyección. Al persistir su ocupación sin suciedad, sus antepasados prevenían algunas enfermedades parasitarias y, adicionalmente, reducían el olor que podía salir a delatarlos frente a sus enemigos naturales.

Otro tema a tu patrocinio es que seguro buscará complacerte para aceptar una remuneración. Por tal motivo, cuando realice las deposiciones u orine en el momento y ocupación correcto, debes premiarlo con caricias, palabras de aliento y alguna que otra cebo para mascotas.

Si tienes un hijo, ten en cuenta que, a partir de los cuatro meses, comenzará a controlar sus esfínteres. Si con medio año no logra progresos en el tema, pide consejo al veterinario.

Para conseguir tus objetivos, considera estos consejos:

  • Habilítale un campo de acción de tu casa –siempre la misma zona– para hacer sus deyección y cubre el adoquinado de ese ocupación con papel de diario o similar. Este espacio debe estar alejado de su agua, de su comida y del espacio destinado para su refrigerio. Si tienes patio o floresta, lo ideal será que lo lleves allí para que evacúe en un perímetro determinado.
  • Lo más conveniente es que tu hijo elija el ocupación. De este modo, deberás colocar el papel en el sitio que defeque u orine por primera vez.
  • Supervisa a tu hijo la viejo cantidad posible de tiempo y, cuando haga sus deyección en el campo de acción asignada, hazle conocer lo complacido que estás.
  • Haz coincidir sus horarios de paseo con los momentos más habituales para defecar: luego de engullir y soplar, al despertar o cuando finaliza sus juegos. Si lo ves olisqueando el suelo y girando sobre sí mismo, es anuncio casi seguro de que tiene ganas de defecar. Es el instante oportuno para sacarlo a la calle. Así, de guisa paulatina, se irá acomodando para hacer sus deyección en determinados horarios. Entonces entra a primar tu coherencia: no le cambies la rutina y paséalo siempre a la misma hora.
  • Si adoptaste un perro ya adulto y que no está educado para estos menesteres, tendrás que aumentar tus límites de paciencia y tus dosis de persistencia. Pero seguro podrás lograrlo. Recuerda que con pautas claras, tarde o temprano, el can se acomodará a la situación.

Qué problemas pueden presentarse

Si a pesar de la insistencia– tu perro no logra controlar los esfínteres, debes considerar seriamente la posibilidad de que tenga algún problema físico que deba ser evaluado por un profesional. Presta atención si presenta síntomas como fiebre o decaimiento.

Además es probable que el perro defeque en lugares inoportunos como una forma de llamar tu atención, porque considera que no le dedicas suficiente tiempo.

En sus primeras panorama a la calle es posible que el animal sienta miedo. Hasta que se acostumbre a sus paseos, es factible que elija defecar en el ocupación donde se siente seguro: adentro de tu casa.

Considera igualmente que, si realizas un cambio súbito en su comida, quizá tu can sufra diarreas y, por lo tanto, no podrá controlar sus deposiciones.

En todos los casos, ten presente que no servirá de nadie que regañes a tu perro por tener evacuado en lugares no habilitados, exceptuado que lo encuentres in fraganti. Lo mejor será siempre recompensarlo cuando haga las cosas acertadamente. Y un postrer detalle: Cuando lo saques a pasear, recuerda aguantar los rudimentos necesarios para acoger los excrementos de tu mascota.