Adoptan a un bebé canguro en una comisaría de Australia

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Siempre decimos que los animales no dejan de sorprendernos, pero algunos humanos siquiera, en esta ocasión para admisiblemente. Esta historia es una muestra más de que con amor se puede conseguir cualquier cosa y que los animales no entienden de colores o apariencias. Esta es la entrañable historia de Cuejo, un bebé canguro.

La historia de Cuejo, el bebé canguro

En Australia, donde vive esta especie tan particular, hay miles de carteles en sus carreteras que indican peligro, y que obligan a acortar la velocidad porque en el momento más inesperado puede cruzarse con nosotros un canguro.

Y es que los canguros son una especie muy protegida en Australia, de ahí que no estén en peligro de acabamiento, al menos por ahora.

No son comunes los atropellos de estos animalitos en la carretera pero la mamá de Cuejo, el bebé canguro, no corrió la misma suerte.

Un camión la atropelló y murió en el acto, aunque Cuejo parece que salió de la bolsa con el impacto o quizá iba detrás de ella. Fuera como fuere, cuando la policía llegó al sitio del desnivel Cuejo seguía ahí adyacente al difunto de su mamá.

Scott Mason fue uno de los agentes que intervino en el desnivel y recogió a Cuejo para llevarlo a comisaría hasta aprender qué harían con él y osar cuál sería el mejor centro para llevarlo.

El bebé canguro encuentra un nuevo hogar

Fuente de la imagen: www.eldia.com

No hubo que tomar muchas decisiones pues Cuejo no tardó muchos minutos en osar quién sería su nueva mamá y la elegida fue… Perdón, el estimado fue… Scott Mason. Y es que Cuejo, el bebé canguro, empezó a usar las camisetas de Scott como bolsa marsupial y parecía estar muy a paladar, adicionalmente de que el rostro no parecía desagradar a Scott.

Cuejo saltaba y saltaba siguiendo a Scott por toda la comisaría, no importaba dónde fuera, si por las escaleras o el montacargas, ahí estaba el nuevo «hijo» de Scott.

Scott pidió ayuda en las redes sociales para encontrar un nombre para su nuevo amiguito. El nombre esogido fue Cuejo, según fuentes cercanas una mezcla entre Cue (el pueblo donde está la comisaría en la que reside) y Joey (esto no tenemos muy claro por qué).

No hubo otro remedio que las autoridades permitieran que Cuejo y Scott estuvieran juntos. Cuejo parecía atinado, y Scott como verás en el vídeo que te compartimos debajo, además parece muy feliz.

El propósito de esta convivencia no es que Cuejo sea la mascota de la comisaría ni mucho menos, sino que crezca sano y pronto pueda ser emancipado de nuevo, cuando esté preparado para la vida fuera de las paredes de su nuevo hogar, la comisaría de Cue.

Hay imágenes muy tiernas de este nuevo papi con su bebé en las que se ven juntos, el bebé tomando biberón o en el interior de las camisas de uniforme de su nueva «mamá».

Y es que Scott se ha sentido responsable en todo momento de Cuejo y nunca se ha quejado por la responsabilidad que fondo cuidar de un animalito como este, sino todo lo contrario, tanto en el vídeo como en las imágenes siempre se le ve sonriendo dando a entender que hace esa ocupación con alegría y no con suspiros.

Estamos encantados de que en el mundo aún existan personas maravillosas como Scott Mason que se responsabilizan de la vida de otros seres vivos que además lo merecen. ¡Ójala hubiera más personas como él en el planeta!

La ademán de Cuejo en dirección a Scott además nos enseña poco: los animales no nacen con temor en dirección a nosotros, ese temor crece cuando ven que queremos hacerles daño. El aprecio todo lo puede, el aprecio nunca falta. Esta historia es una muestra más de que si cambiáramos el motor del mundo, el capital, por el aprecio, todo sería muy diferente no solo entre las personas sino además entre personas y animales.

Aquí te dejamos el vídeo, ¡disfruta!