6 pasos esenciales para educar a tu perro

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En militar siempre se recalca la importancia de que tu can conozca ciertos límites, pero muy rara vez se dice cómo lograrlo. A continuación te contaremos los 6 pasos esenciales para educar a tu perro.

Es fundamental que tengas en cuenta que la educación de tu perro te garantizará una buena convivencia con él, así como poder controlar en parte sus impulsos y evitar que se haga daño.

Del esfuerzo que pongas en este aspecto dependerá en gran parte la calidad de vida que vaya a tener tu mascota. Así que empieza por lo esencial:

Debe comenzar desde que llega al hogar

Siempre es más acomodaticio iniciar la educación de un perro desde que es cachorro, aunque esto no quiere proponer que los perros adultos no se puedan educar. Por el contrario, el éxito para conseguir una sana convivencia con un can es que se le establezcan límites desde el momento en que ingresa al hogar.

Si acertadamente debes comprender que ellos deben suceder por su propio proceso de adaptación, poco que les facilita mucho esto es que conozcan desde el inicio las normas de tu hogar, los espacios a los que tienen llegada, los horarios de viandas, igualmente los de paseo, entre muchos otros.

No humanizar al perro

Poco muy frecuente entre los cuidadores, en exclusivo aquellos que se inician en esto, y es que tienden a humanizar a la mascota. Con humanizar no nos referimos a hablarles, darles un trato cariñoso o demasiada atención, sino que se negociación de utilizar estrategias de la psicología humana al educar al perro.

Lo aludido es contraproducente pues termina generando una barrera entre lo que queremos que haga y lo que él entiende, produciéndoles desestabilidad emocional y retrasando los procesos de enseñanza.

Identifícate como el alfa

Adherido al punto aludido, la estructura social de los caninos requiere jerarquización, por lo tanto el debe identificarte como un líder y no como un par. De lo contrario, empezará a reñir contigo por el poder y el control del distrito y la manada.

Para tener una convivencia saludable con tu perro lo mejor es que este asuma un rol de sumisión. De lo contrario, este se sentirá responsable sobre el peña, por lo que puede desarrollar problemas de comportamiento que deriven en territorialidad, atentado o estrés.

Ten siempre muy en mente que los perros son animales muy poderosos y tener un can ingobernable puede ser, adicionalmente de una experiencia desagradable para ti, un serio riesgo.

Trabaja en su confianza y autoestima

Una táctica buena para tener un perro ponderado y evitar situaciones como la ansiedad o el nerviosismo es que este desarrolle una buena autoestima. Para conseguir esto lo mejor que puedes hacer es desafiarlo a través de juegos que estimulen su pensamiento.

Por ejemplo, puedes usar juguetes caseros en lo que deba cumplir retos, premiarlo cuando haga poco acertadamente o acate tus órdenes y por ningún motivo acudir a la violencia física o verbal como táctica de educación.

El afecto además es importante, pues a través de las caricias, juegos y mimos estableces vínculos con él, y estos serán duraderos e inquebrantables.

Socialízalo adecuadamente

Igualmente, parte del equilibro emocional de tu perro proviene de la socialización con otros animales y personas. Los canes aprenden de otros a hacer cosas propias de su especie.

Si acertadamente los primeros aprendizajes los adquieren de su mamá y hermanos, muchas otros cosas las aprende del contacto con otros (por ejemplo, a controlar la fuerza).

Recuerda que no es prudente socializar un cría sin sobrevenir cumplido su cuadro de vacunación, pues esto lo hace débil a pescar cualquier enfermedad para la que otros canes estén inmunizados.

La socialización además incluye el contacto con otras personas y animales de diferentes especies. De esta modo será más acomodaticio que acepte a terceros en su distrito o que puedas caminar tranquilamente por el parque sin que este inicio a tirar de la correa para perseguir un animal más pequeño.

Sus espacios y sus cosas

Debes enseñarle a tu perro que todo tiene un momento y un ocasión. De esta modo sabrá cómo comportarse en casa, aprenderá a no saltar sobre las personas o subir a los muebles y camas en caso de que esto no te guste.

Recuerda que esto implica que él aprenda a brincar con sus cosas y no tomar las tuyas. Esto es importante porque evitarás que haga destrozos por toda tu casa.