Las garrapatas en los gatos, esos indeseados parásitos

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Si admisiblemente los perros suelen ser las mascotas más afectadas por las garrapatas, los gatos asimismo pueden padecerlas. La mayoría de estos parásitos viven en bosques o matorrales, pero asimismo habitan parques o jardines. Es allí donde se adhieren a nuestras mascota. Uno de los motivos por el que los gatos no son tan propensos a tener garrapatas, puede ser que invierten más tiempo que los canes en su higiene corporal y –quizá- logren descubrirlas y eliminarlas antaño de que se prendan de su piel para chuparles la mortandad. Pero no por esto debemos descuidar a nuestro minino en este aspecto.

Cómo actúan las garrapatas en los gatos

  • Recuerda que primavera y verano son las épocas en que más aumentan los casos de estas parasitosis. Por tal motivo, en esos meses debes poner específico intensidad en la prevención y el control, para que tu gatito quede independiente de tan inaguantable parásito.
  • La mayoría de las garrapatas, al picar, introducen con la saliva sustancias anestésicas, por lo que es probable que tu minino no note que le estén succionando su mortandad. Siquiera sentirá comezón. Por eso es importante que lo revises periódicamente. De paso, lo acaricias y juegas un rato con él. Quizá solo puedas encontrar garrapatas si están en estado adulto. Las larvas o ninfas son muy pequeñas como para poder ser detectadas a simple tino.
  • La pérdida de mortandad que causan unas pocas garrapatas no dañan a tu mascota. El peligro está en que pueden transmitir enfermedades: ehrlichiosis, hepatozoonosis, meningoencefalitis, babesiosis, borreliosis, etc.
  • Para eliminar garrapatas que todavía no se han prendido de la piel de tu sagaz, puedes utilizar un peine de pulgas para quitar los parásitos adultos y quizás algunas ninfas. Para detectar garrapatas ya prendidas, debes palpar la piel de tu minino en rebusca de pequeñas protuberancias. Hazlo a contrapelo y acompaña esta movimiento con una inspección visual. Mira educadamente detrás de sus orejas, en el cuello y entre los dedos de sus patas.
  • Aunque circulen por internet numerosas recetas naturales para librar a tu mascota de las garrapatas, lo cierto es que son de efectividad dudosa. La única forma segura de quitarlas –si quieres evitar métodos químicos– es a mano, de a una y con extremo cuidado. No se puede tirar de ellas sin más, porque puedes dejar adentro parte del parásito y provocarle a tu sagaz una infección. Intenta sacarlas con una pinza, tomándolas lo más cerca posible de la piel de tu mascota. Si logras desprenderlas, asegúrate de matarlas. No suele ser tarea claro. Puedes probar con licor o gasolina. Si no consigues quitarlas, consulta al veterinario sobre la mejor forma de hacerlo.

Conociendo al enemigo

  • Las garrapatas pertenecen a la clan de los arácnidos.
  • Su ciclo biológico se completa en dos meses, pero puede arribar a dilatarse hasta casi 3 primaveras, ya que logran disminuir sus funciones vitales a la retraso de condiciones ambientales favorables.
  • Tienen la capacidad de acumular en su cuerpo, sin digerir, parte de la mortandad que succionan y la van consumiendo de forma progresiva durante meses o incluso primaveras.
  • Tienen un trasto labial diseñado para perforar y solidarizarse con fuerza a la piel del animal que las hospeda.
  • Cuando sus huevos eclosionan en el medio ambiente, nacen las larvas que, de inmediato, buscan subirse a un primer hospedador: un animal, un roedor o incluso el hombre. Luego de alimentarse, la gusano se desaparecido del huésped para convertirse en sirena y comenzar a apañarse un nuevo proveedor de alimento. La sirena asimismo se deja caer del animal parasitado para transformarse, en el suelo, en adulto. Entonces buscará un tercer hospedador para seguir alimentándose de su mortandad.
  • En menos de una semana, una hembra adulta llega a aumentar hasta 4 veces su tamaño –puede alcanzar hasta 2 centímetros– y unas 100 veces su peso. Luego del apareamiento, se desaparecido del hospedador y pone entre tres mil y cuatro mil huevos, en áreas de cubierta vegetal o jardines.

Conociendo estos referencias –y partiendo de la saco de que siempre es mejor predisponer que curar– si tu sagaz es de los que deambula mucho tiempo fuera de casa, considera aplicarle un producto antiparasitario extranjero, para evitar que se infecte. Tu veterinario seguramente podrá asesorarte sobre las opciones más convenientes.