Gracias por tu lealtad

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Los perros son conocidos por su nobleza y lo que son capaces de hacer por nosotros. Estamos seguros de que serían capaces de dar su vida por nosotros. Sin incautación, esto es poco que aprendemos aquellos que tenemos la dicha de tener un can por mascota.

¿Te has preguntado alguna vez de dónde proviene la nobleza de los perros? Recuerda que ellos vienen de los lobos, por lo que cuando el can no es un líder, como sucede en el caso de los domésticos, estos son sumisos, y luego leales. Para ellos es muy importante pertenecer a un orden, no importa si de personas o de animales.

Es una carestia innata sentirse parte de poco y creer que cualquiera los ama y los cuida.

Por otro banda, desde que los perros comenzaron a ser domesticados, estos crearon un vínculo específico con el ser humano que les hizo entenderse y amarse incondicionalmente.

¿Cuán fidedigno es tu perro contigo? ¿Crees que merece darle la gracias por ello? ¿Cómo hacerlo? Mira esta modo en forma de carta de un dueño a su perrito.

No sé como agradecerte tu nobleza

Fuiste un regalo, no estaba del todo convencido si quería un nuevo compañero de casa, pero ahí estabas, eras un regalo sin devolución. Mi inclinación por los animales me hizo quedarme contigo, ¡y qué acertadamente que lo hice!

Nunca me arrepentí, pues desde el primer día que me miraste, me enamoré de ti. Ya no quería alejarme de ti, pero cuando me fuiste demostrando tu nobleza día a día, mi inclinación por ti creció hasta límites insospechados.

Yo nunca había tenido un cría. Era independiente y estaba acostumbrado a tener las cosas donde y como quería. Sin incautación, llegaste tú a revolucionar toda mi vida. A morder mis zapatos de diseño, a destrozar mis cojines y mil cosas que me sacaban de quicio.

A veces te regañaba, te gritaba y hasta te daba un tortacito en el culete. Tú te asustabas y te escondías y yo pensaba que nunca más volverías a mirarme. Pero al rato ahí estabas, con tu figura agachada lamiendo cualquier parte de mi cuerpo que estuviera a la presencia. Entonces me derretía y me sentía tan culpable…

Cuando enfermé, la ambulancia morapio a casa y no te separaste de mí, ¡hasta gruñiste a quien quiso separarte de mi banda! Nunca había escuchado que gruñeras a nadie. Me demostraste tu amor y nobleza una vez más.

En muchas ocasiones lo hiciste, incluso peleaste con unos perros más grandes que tú que vinieron a atacarme. Si veías a un amigo discutir conmigo ya dejaba de caerte acertadamente, no importaba si él tenía razón porque yo lo había molestado. Tú solo sabías que me amabas y que harías lo que fuera por mí.

Gracias por tu eterna nobleza

Gracias, gracias y gracias. Hoy, ya eres un ancianito, casi no puedes moverte. Ahora es mi momento de devolverte todo lo que hiciste por mí. Demostrarte que tu nobleza está pagada con mi nobleza. No voy a abandonarte, no voy a sacrificarte, voy a darte una vida digna los días que te queden.

Voy a hacer que mueras tan adecuado como viviste, porque lo mereces, porque fuiste fidedigno y ahora a mí me toca serlo. No te sientas una carga, para mí es un placer cuidarte, quererte y darte lo mejor para que seas adecuado.

No sé cómo voy a acostumbrarme a poblar sin ti, no sé si cualquiera de ningún modo en mi vida haya rozado siquiera el naturaleza de nobleza que tú me mostraste. Por eso, y por todo lo que me diste, por lo feliz que me hiciste, gracias, gracias y mil veces gracias.