¿Cómo ven el mundo los gatos?

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Si tienes un astuto como mascota, quizá te hayas preguntado más de una vez cómo perciben estos animales el mundo a través del sentido de la presencia, más allá del noticia de su excelente visión nocturna. Como el ser humano no deja de estudiar todo lo que lo rodea, asimismo ha hurgado en estos aspectos para tratar de entender la forma en que los felinos ven el mundo. Así descubrieron que los luceros de estos animales tienen muchas cosas en popular con los nuestros, pero asimismo algunas diferencias.

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Precisiones para entender cómo ven el mundo los gatos

Los ojos de los gatos están especialmente diseñados para ver en situaciones de penumbra y semioscuridad. La causa hay que buscarla en la menester que tuvieron sus ancestros de prolongar el tiempo dedicado a la caza. El tener que cazar de perplejidad provocó que los luceros de los felinos se adaptaran a estas condiciones, en las que ven entre 6 y 8 veces más que las personas.

Te contamos algunas particularidades de los ojos gatunos:

  • Si acertadamente humanos y gatos compartimos el mismo tipo de células de visión –bastones y conos–, estas se distribuyen de distinta forma. En los luceros de los mininos predominan los bastones, que captan mucha más refulgencia y no son sensibles al color. Adicionalmente,  se saturan cuando hay demasiada luz. Este es el motivo por el que los gatos ven mucho mejor en la oscuridad. Pero asimismo es la causa de que vean todo exageradamente claro –como si el mundo tuviera una película blanca– a plena luz del día. Nuestros luceros, en cambio, poseen un anciano número de conos, lo que nos permite distinguir los colores con luz brillante.
  • Las células bastones de los gatos no se conectan de forma directa con un nervadura presencial. Primero lo hacen entre ellas y constituyen pequeños grupos de células. Esto es lo que les posibilita ver mejor en la penumbra o semioscuridad, donde los luceros humanos son casi inservibles.
  • En contrapartida, durante el día, los luceros del astuto no mandan al cerebro información detallada sobre qué bastones se estimulan. Por tal motivo, tienen una visión diurna más borrosa que la nuestra.
  • Adicionalmente, el predominio de bastones sobre conos hace que el astuto vea con mucha más precisión los movimientos rápidos, que en presencia de sus luceros aparecen como más lentos de lo que son en sinceridad. Pero, al mismo tiempo, perciben con anciano dificultad los desplazamientos lentos, hasta el punto de que pueden parecerles objetos inmóviles.

Color y enfoque

Nuestros amigos gatunos no tienen un interés particular por los colores, al igual que la mayoría de los mamíferos. La excepción a la regla parece que son los primates y los humanos.

Las personas poseemos en los luceros tres tipos de células cono receptoras del color: rojo, verde y celeste. A gatos y perros, en cambio, les errata el cono rojo. Puede decirse que los felinos son dicromáticos. Sus conos solo distinguen longitudes de onda de 450 a 454 nanómetros (azul-violeta) y de 550 a 561 nanómetros (amarillo-verde). Recientemente se realizaron estudios que parecen indicar que tienen un tercer tipo de tono que acentúa el color verde. En todo caso, en la visión de estos animales hay marcha de rojos y, en militar, las tonalidades son menos vibrantes que las que percibe el ojo humano.

En relación al tamaño de la persona, los luceros de nuestros amigos felinos son más grandes que los nuestros, lo que contribuye a una mejor visión nocturna. No obstante, esta característica, les trae inconvenientes con el enfoque a corta distancia. No pueden hacer foco en poco que esté a menos de 30 centímetros. Por suerte, todo se compensa y allí entran en repertorio los bigotes, que le permiten detectar objetos que están cerca de su cuerpo.

Como noticia final, tienen un campo de visión de 200 grados, cuando el de los humanos es de 180. La visión periférica es de 30 grados a cada banda, mientras que la de las personas es de 20.

Sin retención, más allá de todas estas precisiones técnicas, los científicos aún no se han podido meter en el cerebro de nuestras mascotas para entender cómo decodifican la información que reciben a través de sus sentidos y así explicarnos asimismo su forma de concebir el mundo.