Aprende a educar en emociones a tu perro

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Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de educar en emociones a nuestros amigos es que las nuestras afectarán a las suyas. O sea, como se suele opinar, no hay perro mesurado sin un dueño que asimismo lo sea.

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Por lo tanto, de la misma forma que nuestras mascotas, tenemos que asimilar a manejar y expresar adecuadamente nuestras emociones si queremos que nuestras mascotas respondan igual. Sin retención, esto no nos debe angustiar, pues es un trabajo en equipo que si mostramos interés sabremos realizar muy acertadamente.

Lo primero que debemos hacer es trabajarnos a nosotros mismos de guisa que alcancemos la estabilidad emocional necesaria para padecer a extremo la educación canina tanto emocional como comportamental

Conocer los estados emocionales de nuestro perro

Los canes tienen una guisa muy concreta y peculiar de manifestar sus emociones, sus sentimientos y sus pensamientos. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es aprender cómo manifiestan su alegría, su temor o su incomodidad.

Si acertadamente es cierto que cada perro es un mundo, hay patrones muy característicos que nos muestran sus reacciones emocionales mucho antiguamente de desbordarse. Es opinar, que los animales tienen cierto instinto para calmarse y estabilizarse.

En este sentido, es importante conocer cuáles son sus señales de calma para poder llevar a cabo sobre ellas y ayudar y comprender a nuestro perro situaciones emocionales complicadas, así como celebrar con él la alegría o la curiosidad.

A continuación os dejamos una imagen que os ayudará a asimilar a discriminar las emociones en vuestro gran amigo:

En este sentido, debemos examinar cómo nos sentimos nosotros frente a sus manifestaciones y al revés; cómo reacciona nuestro perro cuando expresamos enfado o alegría

Así, debemos conseguir que nuestro perro no exprese temor frente a nosotros, sólo respeto y, en caso de que proceda, rectificación y perdón. Por ejemplo, nuestro perro debe aprender que nosotros nunca vamos a dañarle, por lo que nunca tenemos que hacerlo.

Educar a nuestros perros en positivo

Lo ideal es educar a nuestro perro de guisa positiva. Desde esta perspectiva, no cerca de aplicarles castigos (pegarles o chillarles), sino prescindir refuerzos (chuches, miradas aprobatorias, caricias o atención) cuando se comporten mal o no realicen la conducta que deseamos.

Así, nuestros perros obtendrán la aprobación sólo cuando se comporten de la guisa adecuada. Por eso, debemos controlar nuestras reacciones, para no confundir al perro. No le hacemos ningún valenza premiándole cuando no hay cero que lo justifique, sino todo lo contrario.

Asiduamente, cometemos un difícil error en la educación de nuestros perros y es castigar sus emociones. Deberíamos pararnos a pensar qué es lo que hacemos cuando nuestro amigo ladra: siente miedo, ansiedad, amenaza o enfado.

Probablemente, nuestras reacciones frente a esas emociones sean de castigo (chillarle o tirar de la correa) o de refuerzo (abrazarlo y acariciarlo con la esperanza de que se calme).

En este sentido, cerca de preguntarnos qué conseguimos castigando el miedo de nuestros perros, por ejemplo. Pongamos el ejemplo de un irreflexivo, si le gritamos porque teme a la oscuridad: una enajenación, ¿verdad?

En estas situaciones lo que debemos hacer para equilibrar a nuestro perro es permitirle e incitarle explorar en un entorno seguro a la vez que ignoramos aquellas manifestaciones inadecuadas.

Por su parte, si abrazamos o acariciamos a nuestro animal cuando siente ansiedad, lo único que conseguimos en prolongar e incluso promover las conductas ansiosas adjunto con los sentimientos que acarrean.

Así, como vemos, educar las emociones de nuestros perros no es poco que podamos asimilar en un día, sino que requiere de mucha observación, comprensión y comunicación entre nosotros.

De este modo, el animal comenzará a tolerar niveles más altos de emoción cada vez y aprenderá a canalizar y solucionar el problema que se le plantea. Es opinar que, si por ejemplo le invitamos a explorar de guisa conjunta aquello a lo que teme, el miedo disminuirá.

La papeleo y dirección emocional de las emociones caninas por parte de sus dueños es una responsabilidad ineludible a la hora de certificar su bienestar. Por esta razón, debemos originarse a enseñarle que le entendemos y que él es capaz de resolver su situación emocional.

Como vemos, la educación emocional siempre debe realizarse a través del bienquerencia, de la paciencia y del respeto. Al fin y al extremo, se negociación de mostrarles que el mundo es un oficio seguro en el que son amados de guisa incondicional.