3 peligros de humanizar al perro

Todo lo que siempre quisiste retener sobre 3 peligros de humanizar al perro con toda la info actualizada. Estas en Sanidad – Consulta veterinaria-Consejos profesionales

Una tendencia suficiente extendida en la presente es la de humanizar al perro. Pero atribuirle a los animales cuestiones específicas de las personas -ya sea de forma consciente o inconsciente- puede acarrearle diversos problemas a las mascotas. Te contamos cuáles.

PODRIA INTERESARTE

¿Cómo se humaniza a una mascota?

Entre las acciones más comunes que practican aquellos que humanizan a sus canes se encuentran:

  • Tratarlos como a niños pequeños.
  • Vestirlos “a la moda” con ropas y accesorios, incluso zapatos y joyas.
  • Pasearlos en cochecitos o llevarlos en brazos o en carteras.
  • Someterlos a sofisticados tratamientos estéticos.
  • Organizarles fiestas de cumpleaños, bodas, aniversarios, etc.
  • Utilizar en ellos productos diseñados exclusivamente para humanos (medicamentos, cosméticos, algunos alimentos, etc.).

Todas estas cuestiones generan diversos trastornos en los peludos que deben ser corregidos a tiempo para evitarles mayores inconvenientes de sanidad física y emocional. El veterinario o un entendido en comportamiento animal son los más indicados para señalar cómo se deben afrontar estos temas.

Entre los peligros que se presentan al humanizar al perro se encuentran, por otra parte de los seguros trastornos de comportamiento que se pueden suscitar, problemas de obesidad e inconvenientes de sanidad derivados de la utilización de medicamentos y productos diseñados específicamente para personas y no para canes.

Conoce los principales peligros que ocasiona humanizar al perro

A continuación te detallamos los principales peligros de humanizar al perro. Presta atención.

1- Problemas de Comportamiento

El hecho de humanizar genera una buena parte de los trastornos de comportamiento que los peludos pueden presentar. Tratar a un perro como a una persona le provocará grandes confusiones que pueden derivar en alteraciones de su conducta. Por ejemplo:

  • Ser agresivo con sus dueños, con desconocidos o con otros animales.
  • Orinar o defecar en lugares inadecuados.
  • Romper o morder distintos objetos de forma excesiva: calzado, ropa, diarios, plantas, etc.
  • Desarrollar esteriotipias: perseguir su trasero, cazar moscas inexistentes, rozar compulsivamente sus patas u otras partes de su cuerpo.
  • Alborotar de forma constante.

Entonces, debemos partir de la saco de poco que por obvio no debemos olvidar. Un perro es un perro, no una persona. Si queremos una convivencia sana y oportuno con nuestra mascota, debemos respetar su naturaleza y ilustrarse a interpretar su verbo corporal. Así podremos socializarlo y educarlo debidamente.

2- Trastornos de Víveres

Humanizar al perro igualmente puede provocarle obesidad o deficiencias alimentarias. Un peludo debe aceptar una dieta equilibrada y coincidente a sus características y a lo que requiere en cada etapa de su vida.

Darle al perro de la comida que uno come, por otra parte de su comida habitual, seguramente generará un animal obeso, o que no cubre de forma correcta sus evacuación nutricionales.

Si admisiblemente una bombón está permitida de vez en cuando, mejor que sea una específica para canes y que esté contemplada en su dieta habitual. Así que evita el exceso de dulces y recurre a algún panecillo más saludable e igualmente delicioso para tu mascota.

3- Inconvenientes de sanidad física

Más allá de los problemas emocionales que le podemos provocar a un can con la humanización, siquiera está exento de peligro por el flanco de la salud física. Un razonamiento habitual entre quienes humanizan a sus mascotas es que “si poco es bueno para mi igualmente lo será para mi perro”.

Entonces se cae en el espinoso error de darle a los peludos medicinas diseñadas específicamente para personas, que pueden generarle graves inconvenientes en su sanidad. Algunos remedios son decididamente tóxicos para ellos. Y es que no hay que olvidar que humanos y perros no somos de la misma especie y poseemos, por lo tanto, metabolismos diferentes y procesamos y eliminamos las sustancias de distintas formas.

Lo mismo ocurre con productos destinados al aseo. Canes y personas no tenemos el mismo pH. Por lo tanto bañar al peludo con nuestro champú puede provocarle alergias y otros problemas dermatológicos más o menos graves. Todavía puede ocasionarle inconvenientes en su piel el uso de ropas que, por otra parte de incomodarlos, están diseñadas con telas inadecuadas.