CASAS DE ACOGIDA PARA PERROS


CASAS DE ACOGIDA PARA PERROS



Adoptar un animal debe ser una unión para toda la vida, y puede ser que en el momento en que te encuentras no puedas comprometerte tan a largo plazo (puedes estar pendiente de un traslado a otro país, puede que vayas a empezar un trabajo nuevo dentro de unos meses, tal vez ahora no tengas el dinero suficiente para hacerte cargo de todos los gastos, o cualquier otro motivo).

Si sientes que aún no es el tiempo de adoptar definitivamente, no te preocupes, te presentamos un nuevo formato de ayuda animal, las Casas de acogida para perros. Podrás colaborar con una Asociación abriendo las puertas de tu hogar a un cachorrito o perro adulto temporalmente hasta que no puedas cuidarlo, y la Asociación se volverá a hacer cargo de él cuando tu ya no puedas. Por suerte para los animales y para los voluntarios, ahora existe un nuevo formato de ayuda, la casa de acogida.

Todo parte de una asociación de protección a los animales que exista. Normalmente tienen unos medios limitados. Es decir, espacio limitado y voluntarios limitados para atender a los animales que tengan allí. A veces, simplemente no dan abasto con todos los animales que tienen y otras veces hay animales con necesidades especiales, bien por ser cachorros demasiado pequeños que necesiten biberón, madres con bebés lactantes, o bien porque sea un animal enfermo que necesita estar solo para recuperarse mejor, etc.

La casa de acogida colabora con la asociación y ofrece su hogar y sus cuidados de forma temporal a uno o varios animales, por lo general perros o gatos. Dependerá del acuerdo al que se llegue, algunas asociaciones corren con los gastos de manutención (pienso, arenero, etc) y otras no. Eso debéis hablarlo antes y dejar las cosas claras con el centro con el que vayas a colaborar.

La casa de acogida colabora con la asociación y ofrece su hogar y sus cuidados de forma temporal a uno o varios animales, por lo general perros o gatos. Dependerá del acuerdo al que se llegue, algunas asociaciones corren con los gastos de manutención (pienso, arenero, etc) y otras no. Eso debéis hablarlo antes y dejar las cosas claras con el centro con el que vayas a colaborar.

El objetivo final es que ese animal en acogida temporal pueda ser adoptado por otra familia que le ofrezca un hogar definitivo. Es decir, ser Casa de Acogida es ofrecer tu hogar a un animal que lo necesita, mientras este encuentra una adopción permanente. Por este motivo debes hablar con la asociación de todos los temas y dudas que se te ocurran, por ejemplo para que sepas cuales son tus obligaciones en caso de que un adoptante desee ver al perro que vive en tu casa.

Obviamente, usad la cabeza antes de ofrecer vuestra colaboración. Conoced vuestros límites. Por ejemplo:

1. No acojas más animales de los que puedes atender (mejor, la primera vez que seas Casa de acogida empieza con UNO, o dos perros como muchísimo sobre todo si no tienes mucha experiencia).

Puede ser tu primera toma de contacto con un perrito antes de animarte a tener uno definitivamente. Si no estas seguro de adoptar, podrás comprobar por experiencia si realmente quieres y puedes tener un peludito en casa. Vivir la experiencia de sentir el amor y la compañía de un perro, sin tener que comprometerse de por vida. Sentirte útil al ayudar a un ser vivo que de otro modo estaría en la calle. Tener el apoyo técnico que supone colaborar con una Asociación con experiencia. Tranquilidad, al saber que el día que no puedas hacerte cargo, la Asociación recolocará al animal.



 2. No acojas perros grandes o muy activos si no los sabes manejar. Si trabajas fuera de casa y pasas muchas horas ausente de tu hogar, es mejor que escojas perros medianos a los que puedas ofrecer el ejercicio que necesitan. No es una buena idea que acojas por ejemplo un Husky o un mestizo de Husky, si vives en un piso y tienes poco tiempo para pasearlo. El resultado es que tendrá exceso de energía y puede que muerda tus muebles o intente escaparse o hacer otras trastadas. Entonces te agobiarás y lo querrás devolver. Por eso, mejor sé realista y acoge un perro acorde a tu experiencia y tu estilo de vida. Conocer tus propios límites es de sabios!

3. No acojas perros con enfermedades infecciosas si tienes otros perros en casa. Si no tienes perro no hay problema, pero si lo tienes sé consciente de que hay enfermedades muy contagiosas que podrían hacer enfermar a tu perro. No tiene ningún sentido que por ayudar a un perro desconocido, pongas al tuyo en peligro.

4. Y pide ayuda en todas las dudas que tengas. Una de las grandes ventajas de ser Casa de acogida es que tienes el apoyo de una organización detrás, así que aprovecha!. Habla con ellos, llámales cuando te haga falta, y pídeles consejos y ayuda si tienes dudas, que para eso están!

Finalmente decir, que yo fui casa de acogida, y luego adopté y estoy feliz! Está claro que si queremos echar una mano, siempre hay una manera.

Tendrá la oportunidad de vivir en una casa, y no estará vagabundeando por la calle sin comida. Sentirá el calor de una familia y un hogar, que siempre es mejor que vivir en un local con muchos otros animales. En una casa tendrá más paz y tranquilidad, más contacto con las personas y la oportunidad de socializarse y crecer o recuperarse rodeado de amor. Si es un perro traumatizado y miedoso porque le pesaron experiencias negativas antes (a lo mejor fue maltratado), vivir en casa los ayuda a recuperarse y perder el miedo mucho antes que si viven en una jaula con otros perros.” Hay muchas casas de acogida que se acaban “enamorando” del perro al que ofrecieron su hogar y lo adoptan ya para siempre. Así que este formato de voluntariado sirve como “presentación” entre humano y perro para relación esporádica o lo que surja …y a veces surge el amor verdadero. Lo bueno de acoger primero y adoptar después, es que tu y el perro ya os conoceis bien, ya habeis convivido y no habrá sorpresas después en cuanto al carácter del perro o su nivel de actividad por ejemplo, con lo cual teóricamente debería reducirse el riesgo de abandono o “devolución” a posteriori.

Se descongestiona. Es decir, podrán recoger y atender a un mayor número de animales, ya que al cecerles tu casa estás ampliando su espacio disponible. Si tu te haces cargo de algunos gastos, como el pienso por ejemplo, estás contribuyendo económicamente con la asociación. Aunque estés en tu sofá, en realidad estás actuando como voluntario de una asociación protectora. Tu hogar se convierte en su sucursal “virtual”. Es como ir creando una red de voluntarios temporales que aportan su trabajo e infraestructuras. Al aportar tus cuidados y cariño, podrán salvarse animales en circunstancias especialmente vulnerables, como cachorros lactantes, huérfanos o un perro enfermo que necesite medicación o atenciones particulares. ¡La atención personalizada y el amor curan!





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